«Yo he pasado en los bares horas deliciosas. El bar es para mí un lugar de meditación y recogimiento, sin el cual la vida es inconcebible. Costumbre antigua, robustecida con los años...
Luis Buñuel: Mi último suspiro; Barcelona, Plaza y Janes Editores; 1982; Pp. 53-54
La recuerdo de noviembre pasado, sonreída, esplendida, conversando con
premura, animada con los libros de la feria en donde se le hacia homenaje, hablamos a saltos, porque ella tenía muchas actividades y eso la entusiasmaba. Me recordó a la muchacha rubia, dinámica, irónica, de nuestro viaje a Eichstätt (Alemania), en aquel grupo de escritores (cuya fotografía,hoy bien valdría una novela).
La leo, la leí en Seres cotidianos de 1990, relatos de voz femenina, alimentados de sutil ironía. La sitúo en mi imaginación (y la suya) en Chacao, en los escenarios de su novela La última cena (1991) entre telas, terremoto, memorias familiares, de ese mundo de la Caracas de los 50 y los 60, novela que mis alumnas de literatura llegaron a adorar página por página, en su aventura mediadora y particularmente atmosférica.
La veo: en las fotos del Catire Hernández de Jesús, en todos sus rostros mirados por el poeta-fotógrafo, los recuerdo a ambos en plática, teñida de picardía, entre la ternura y el juego. Los veo, en los últimos tiempos, en la ternura compartida en lo pequeño y lo grande.
La leo en sus reflexiones sobre Borges, de los 80, la recuerdo siempre defendiendo sus posiciones con énfasis y natural elegancia, su larga cabellera y su gestualidad primordialmente enfática. La dibujo dentro de "El circo de Ferdinand” (2005) y “Mediáticos”(2007) , escucho su voz en el escenario del Celarg ,cuando leímos juntos para cerrar el Encuentro de Narradores en noviembre del 2007, al lado de Senel Paz, Oscar Collazos, Mempo Giardinelli y Laura Mintegui.Stefania llevaba entonces el cabello cortísimo y de blanco, fue la última en leer, pronunciaba cada palabra con seguridad y premura. Los domingos la buscaba en las páginas de Últimas Noticias, como si su columna fuera la compañía precisa del acontecimiento publico. La siento aun muy cerca, no puedo creer que ya no este escribiendo desde algún lugar.. Valiente, lucida, precisa, incisiva, así era su pluma periodística. Así la recordaré siempre, en su naturaleza, ligada desde la entraña al énfasis, la mirada por dentro,el humor, la risa,la ironía cercana.
Es una fortuna caminar en compañía de gente sabia, divertida y escéptica, que esté dispuesta a cambiar cualquier verdad absoluta por un queso de cabra, cualquier honor, premio o reconocimiento por la corona de un sombrero de paja, cualquier clase de eternidad por la embriaguez de la duda unida a la armonía de la naturaleza. Por el contrario, encontrarse con gente de principios sólidos e inalterables es el peligro más grave que puede correr uno en esta vida. Un hombre de principios fue aquel que, sintiéndose puro, arrojó la primera piedra contra la adúltera; es el mismo que te indica con el dedo el camino recto que debes seguir y en cuanto te desvíes será el que te delate, el que te incluya en la lista negra o borre definitivamente tu nombre del mapa. En el caso en que este hombre de principios obtenga un poder absoluto, si además es muy devoto, no dudará en mandarte a la horca rezando por tu alma sin ahorrarse las lágrimas, puesto que también se puede llegar a la extrema violencia a través de la piedad. Huye de ese ser misericordioso que busca tu salvación por medio del terror del espíritu y te obliga a desayunar cada mañana con una rueda de molino. No es ninguna broma aquello que dijo Groucho Marx: "Éstos son mis principios, Si no le gustan, tengo otros". El fanático es capaz de saltar de un risco al risco contrario, ambas cimas situadas a la misma altura bajo un cielo nítido y puro, donde se siente igual de seguro, aunque armado esta vez con distinto látigo. El dogma es una forma de locura, del mismo modo que la pureza extrema alcanza a veces la forma de la más refinada crueldad. Los principios inalterables nos fueron inoculados en una edad muy temprana cuando nuestro cerebro estaba aún desvalido. En la mayoría de los casos aquellos principios fermentaron y se diluyeron en la inteligencia, en la imaginación y en el placer de los sentidos; pero hay personas que conservan incólumes aquellos mitos de la infancia en su cerebro de reptil sin que encuentren salida sino a través de los latidos de sangre que conforman su pensamiento. Hoy es un domingo de primavera y hay dos clases de desayuno. Por un lado, café, tostadas, queso de cabra y alguna duda relativa; por otro, principios inalterables y ruedas de molino.
La dieta y la pelazón lo habían alejado por un tiempo de bebederos y comederos habituales. Eso trataba de decirme el gran Mamandi, o Mamandini como también se le conoce. Boxeador, torero, trapecista, cocinero, guardabosques, cartero, payaso, marino mercante, dealer y aguantador. Un currículum digno de escritor norteamericano. Y es que Mamandi – o Mamandini - había probado suerte en un sinnúmero de ocupaciones ninguna por lo visto suficientemente atractiva para convertirse en carrera u oficio permanente. Con o sin ocupación siempre respondía al ¿cómo estás? con un invariable ¡mamando!, de allí su nombre o sobrenombre.
Mamandi (o Mamandini) había reaparecido con una nueva profesión a cuestas: periodista. Pero, según se apresuró a precisar, estaba mamando. Lo acaban de despedir del periódico de provincia al que surtía de horóscopos, efemérides, pasatiempos, citas, chistes y recetas de cocinas páginas misceláneas al mejor estilo del Reader’s Digest y que, me aseguró se orientaban a informar, enriquecer, entretener e inspirar, con un toque de maldad, tu sabes. La verdad es que yo no sabía nada y deje constancia de ello. Bueno, un poco de compromiso, de conciencia, de tomar partido frente a lo que pasa, ya sabes a lo que me refiero. Yo seguía sin enterarme, pero nada dije. Claro, muy sutil, casi subliminal, no vaya a ser, siguió explicándose. No vaya a ser qué, me provocó preguntarle, pero volvía a callar esperando que me contra más acerca del despido, lo que hizo a continuación.
El director lo llamó a su oficina. Gritando, al borde de la histeria, le dijo que lo habían llamado de la gobernación para retirarle la pauta publicitaria. Por tu culpa. Por tu puta culpa. ¿Cómo se te ocurre publicar esta cita de mierda? ¡Con razón el negro está arrecho!
Mientras me echaba el cuento hurgaba a en su maletín. Sacó unas páginas de periódico y me mostró una en particular donde había subrayado:
“Que sus ideólogos más queridos fueran un par de alemanes que nunca en su vida habían conocido un negro que le cayeran bien era algo que no venia al caso”
Es de Junot Díaz y la saqué de La maravillosa vida breve de Óscar Wao, pormenorizó. Y yo le dije ¡wao!, sin que viniera al caso. Por esa cita me echaron., ¿Que te parece?…Bríndame un güisqui. ¡Estoy mamando...!
Cándido Lago y Víctor Diaz, famosos y familiares contertulios en las tascas de Candelaria, llaman la atención sobre el plástico en la barra, se refieren a las tarjetas de descuentos que distribuyen algunos bancos y algunos importadores de whiskey. Los primeros ofrecen descuentos en una cadena de locales, restaurantes y bares, los otros van sumando puntos por cada trago o botella consumida y premian con productos a los más gastadores. Nuestros amigos están un poco desilusionados, en el primer caso no encuentran nunca los famosos locales favorecidos en la tarjeta del banco, y en el segundodicen que los puntos que se ofrecían originalmente, por cada trago o botella consumida, bajaron dramáticamente sin que mediara ningún anuncio o información a los usuarios. Confían en que ambas cosas puedan resolverse o mejorarse si se les da un poco de difusión al asunto. Valga pues este párrafo.
La Fundación Nuevas Bandas y el Colegio Nacional de Periodistas & Barrabar se unen para crear un nuevo espacio para el intercambio de ideas... Chácharas en el bar... Cada miércoles, a las 7:00 p.m. un nuevo encuentro que dará mucho de qué hablar...
Capítulo 1. ¿Qué país tendremos luego del 15-f?
Vladimir Villegas vs Alonso Moleiro
Moderador & Selector: Henrique Lazo.
Y para quienes quieran un poco más, la conversa continúa entre tragos y música de la mano de Henrique Lazo
Fecha: 25-03-09 Hora: 7:00 p.m. Dirección de Barrabar: Centro Comercial Mata de Coco, PB. al lado del Seniat, diagonal al CC San Ignacio
"Si una mujer posa para tí, se está entregando a tí."
Amadeo Modigliani
Fue uno de los más grandes artistas originales que iluminaron el amanecer del siglo 20, con 25 esculturas de piedra, aproximadamente 350 pinturas e innumerables dibujos. La mayoría de sus obras son de mujeres, muchas son desnudos. Hijo de mercaderes judíos italianos que quebraron, contrajo el tifo a los 11 años y fue obligado a dejar el colegio. Comenzó a pintar y no lo dejó de hacer el resto de su vida, exceptuando el período de 4 años que dedicó a la escultura. Se mudó a París en 1906, siendo absorbido por la vida bohemia de los artistas, incluyendo a Picasso y Cocteau. Era un prodigioso hombre de tragos y a veces se le encontraba tambaleando borracho por las calles, desnudo. Eran legendarias sus peleas con otros hombres por asuntos de faldas. También consumía enormes cantidades de cocaína y hashish.
En 1917, una exposición en solitario, casi totalmente de desnudos femeninos, fue clausurada por la policía, que juzgó a las pinturas indecentes. Pero no había nada indecente en su amor por las mujeres, que fueron cientos, quizás miles, llevadas a hacerle el amor al elegante y buenmozo pintor. Desde muchacho había notado que las niñas del colegio quedaban prendadas y en querencias. Pero perdió su virginidad con la sirvienta de la casa, también atenta.Y luego se saciaba ocasionalmente en los burdeles.
Pero sus compañeras preferidas fueron sus modelos, que se sentaban desnudas frente a él, dándose a sus querencias estéticas, y acostándose con él antes de concluir las sesiones. Sus preferidas eran mujeres sencillas, muchachas campesinas que lavaban ropa para ganarse la vida, y que se sentían halagadas por el atractivo artista al que se entregaban ansiosamente.
Pese a sus muchas compañeras sexuales, Modigliani sólo amó a dos mujeres. La primera fue Beatrice Hastings, aristócrata poeta británica 5 años mayor que él. Hicieron el amor la misma noche en que se conocieron y fueron inseparables. Tomaban, bailaban y peleaban; él le pegaba frecuentemente debido a que ella le prestaba atención a otros hombres. Pero Beatrice lo inspiraba y le dio un período prolífico de pintura, con ella de modelo. La intensidad hizo que ella huyera en 1916, para no verse nunca más.
En 1917, Modigliani conoció a Jeanne Hébuterne, estudiante de arte de 19 años, pequeña y pálida, con quien se fue a vivir a la Cote d´Azur pese a la oposición de la familia de ella, católica, que no deseaba ver a su niña con un judío italiano. Además de modelar para él y de adorarse mutuamente, Jeanne lo acompañó en sus años finales, cuando su salud declinaba debido al libertinaje.
Nunca se casaron pero tuvieran una hija en 1918. Y cuando se encontraba en su lecho de muerte, en París, Modigliani supuestamente le pidió que se le uniera en la muerte, "para poder tener a mi modelo favorita en el paraíso y disfrutar con ella de la felicidad eterna." Murió el 24 de enero de 1929 y ella estuvo desesperada en el funeral. Preñada por segunda vez, Jeanne saltó de un quinto piso hacia la muerte
Hay una ciudad que calla y espera. Inmóvil como un gato, mueve los ojos y apenas la punta de la cola para medir la dirección del viento. Se le ve quieta, ronroneando, rumiando apenas su inquietud. Hay un rumor con sordina, un rumor expectante.
Hay un país ruidoso, radioeléctrico, que pasa por las mañanas como una ingenua bandada de pericos y desaparece ritualmente, devolviéndole el sonido al fondo monocorde de las cigarras. Esta fragorosa sinfonía de los programas matutinos de opinión abre, cómo los pericos, el apetito del gato, pero éste –demasiado alejado de los pericos --no tarda en volver a su condición silenciosa y expectante.
En la Alemania de 1821, Heine, instado a pronunciarse sobre un periodo de soflamas nacionalistas en el que se habían quemado libros, declaraba: «Allí donde hoy se queman libros, mañana se quemarán personas». Durante toda la historia, se han arrojado libros a las hogueras. Muchos se consumieron irremediablemente. Aún no hace mucho que perecieron unos dieciséis mil incunables y manuscritos iluminados, sin reproducir, en el incendio devastador de la biblioteca de Sarajevo. Los fundamentalistas de toda laya queman libros por instinto. Los conquistadores musulmanes de Alejandría, al condenar a las llamas la legendaria biblioteca, habían dicho: «Si contenía el Corán, ya disponemos nosotros de copias; si no lo contenía, no valía la pena conservarla.» No ha sobrevivido ni una sola copia de la Biblia de los albigenses; ni un solo ejemplar del gran tratado antitrinitario de Miguel Servet, condenado a la hoguera pública por Calvino. Los manuscritos, incluso los mecanografiados de los grandes maestros modernos, son aún más vulnerables. Acorralado por el terror estalinista, Bajtin arrancará las páginas de su obra sobre la estética para paliar la cruel falta de papel de fumar. Espantada por la transgresión de los tabúes sexuales, la novia de Büchner arrojará a la estufa el manuscrito de su Aretino (probablemente la obra maestra de quien, antes de cumplir los treinta, había creado ya Woyzeck y La muerte de Danton ). George Steiner en Rabia a los libros. Letra Internacional nº 87.
Los taxistas caraqueños tienen una nueva manía. Usted hace la señal de costumbre, él se detiene a unos metros y se le queda mirando con cierta indiferencia, ustedse acerca a la ventanilla y pregunta ¿señor, en cuanto me lleva a San Bernardino?. Y el responde: si , como no, suba. Es como una epidemia. Todos hacen lo mismo. Sólo si usted repregunta el taxista dirá: veinte mil bolos.
En uno de estos dias de lluvias torrenciales optamos por subir a un taxi a pesar de que el conductor no terminaba por responder a la pregunta del bolsillo. El auto emprendió la marcha y luego cruzó en dirección equivocada. Señor no es por aquí, vamos a San Bernardino. Yo soy sordo, gritó una voz con más carga de decibeles que los que cabrían en la pequeña cabina de su Century destartalado . Escríbame aquí la dirección , y pasó hacia atrás una pizarra verde y un trozo de tiza escolar.
Científicos rusos excavaron 50 metros bajo tierra y descubrieron pequeños hilos de cobre. Después de estudiar esos trozos de metal por varios años, llegaron a la conclusión de que los antiguos pobladores del territorio de la actual Rusia tenían una red de telefonía analógica desde el año 1500 AC.
Por supuesto, al gobierno de los Estados Unidos no le pareció nada del otro mundo y le pidieron a sus propios científicos que excavaran más hondo en territorio americano. A 100 metros bajo tierra encontraron pequeños hilos de cristal que, según ellos, formaban parte del sistema nacional de fibra óptica que tenían los antiguos pobladores de América el año 2500 AC.
Los venezolanos no se dejaron impresionar. Científicos venezolanos excavaron 150 metros bajo tierra y no encontraron nada, excavaron a 200 metros y aún nada, Entonces excavaron hasta 250 metros y total que no encontraron nada de hilos... ni de cobre, ni de cristal, ni de ninguna mierda!. Entonces llegaron a la conclusión (y con toda razón) ... que los indios venezolanos hace más de 4.500 años ya utilizaban conexión inalámbrica WI-FI.
Ya en los años sesenta el correo postal empezaba a fallar. Desconozco la causa, aunque deduzco que Internet no, pues no existía. Las oficinas de la aduana postal de Caño Amarillo, hacia 1970, eran unas instalaciones bastante lúgubres y con atención lenta “pero” ineficaz. A finales de los ’60, la central de Carmelitas aún guapeaba, pero a partir de ahí se fue deteriorando y las cartas iban y venían de forma cada vez más irregular. Cuando se inauguró la Central de San Martín, (ya Ipostel), parecía que se le daba un nuevo empuje, pero pronto la desidia dejó caer su eficacia y seguridad. Decían que no se le dotaba de suficientes recursos para mantenerla al día.
Creo que la caída de eficacia fue algo mundial, claro en unos países más que en otros; no debe ser casual que las empresas de envíos postales expresos de capital privado crecieran como hongos; ofrecían rapidez y puntualidad, aunque a unos precios escandalosos.
No debe ser mal negocio, pues cuentan con flotas de aviones y sofisticados sistemas computarizados, que según publicitan, saben dónde está el envío, exactamente, en cada momento. En Venezuela, tengo la sensación de que se le ha querido dar un nuevo impulso al sistema postal, logrando un moderado resurgimiento de su eficacia para el nuevo siglo, aunque se dan paradojas: es frecuente que una carta llegue antes a Londres o Lisboa desde Caracas, que otra desde Chacao a La Candelaria. Son misterios.
Todo esto viene a cuento porque, con frecuencia, mi conserje me recuerda que tengo el casillero lleno de correspondencia y debo retirarla. Voy poco, pues, o es publicidad o son cartas que me recuerdan mis magros saldos y cuanto debo.
No tan lejos están los tiempos en que, al llegar a casa cada día, antes de entrar, revisaba puntual el correo para ver si ‘había llegado carta’. Y normalmente llegaba. A veces de la familia –padres, hijos o parientes– los amigos, un viejo amor, o el actual ausente. Todos hemos gozado del momento de tomar la carta con nuestro nombre y dirección, de puño y letra del remitente y al leer su contenido, alegrarnos o entristecernos, según fuera; pero era estupendo saber que alguien tomaba pluma y papel y después de escribirnos cerraba el sobre y lo introducía en un buzón, asegurándose de que caía hasta el fondo. En ese momento, algo del remitente viajaba con la carta, además de palabras escritas.
Eso casi se acabó y, esta vez, sí por culpa de Internet. Cómo negar que desde una perspectiva comunicacional la cosa es mucho mejor. El “e-mail”, el “chateo”, la videoconferencia y todas las novedades que a diario llegan, no tienen parangón y nos dan inmensas satisfacciones. Pero también es cierto que, al hecho fantástico de ‘recibir carta’, la “web” se lo ha cargado sin miramientos.
El servicio postal ha sido una de las invenciones que ayudaron a cambiar la humanidad, como la imprenta, el telégrafo, el teléfono o la radio. Fue Cronwell en Inglaterra quien lo organizó como servicio público a cargo del Estado en 1660, utilizando el sistema de postas; su costo era muy bajo, pero era una buena fuente de ingresos. En Venezuela fue Páez, en 1832, quien creó la Administración Postal.
Así que antes de que se acabe, piensen en alguien querido y denle la estupenda alegría de recibir una carta.
Un hombre vuela en un globo, cuando de repente, se percata de que
está perdido, entonces maniobra y desciende lentamente hasta divisar a
un hombre en medio del campo y le grita:
— ¿Podría usted ayudarme? He quedado en verme a las 2:00 p.m. con un
amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro.
— Claro que sí -le contesta el hombre-. Se encuentra usted en un globo
de aire caliente flotando a unos treinta metros de altura, entre los
11 y 12 grados de latitud norte y entre los 63 y 64 grados de longitud
oeste.
— ¿Es usted militar, verdad? - pregunta el del globo.
— Sí, señor, lo soy... ¿cómo lo adivinó?
— Es simple, porque todo lo que ha dicho es técnicamente correcto, pero
prácticamente inútil. Continúo perdido y voy a llegar tarde a mi cita
porque no sé que hacer con su información.
— Y usted ¿es socialista? -pregunta el militar.
— Sí señor. ¿Cómo lo supo?
— Es muy simple. Porque usted no sabe ni donde está, ni para dónde va,
ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le
resuelva el problema. De hecho, se halla exactamente en la misma
situación en la que estaba antes de encontrarme, salvo que ahora, por
alguna extraña razón..... ¡la culpa es mía!
Caracas Metamorfosis, Gran Premio del Jurado de 2008Culturas
Madrid. El Ministerio de Cultura de España ha entregado los premios 2008Culturas, un proyecto desarrollado íntegramente en Internet con motivo del Año Europeo del Diálogo Intercultural y creado con el objetivo de generar una plataforma que permita y facilite la comunicación, el intercambio de experiencias y el diálogo entre las distintas culturas.
2008Culturas.com ha estado formado por una Convocatoria de Premios y una Exposición, que incluye obras de artistas como Joanna Quinn, Jonathan Browning, Arnaldo Antunes, Dj Spooky & Talvin Singh, Santiago Sierra, Joan Fontcuberta, Antoni Abad, Mateo Maté, Lars Arrhenius o Donna Conlon.
Los artistas que han obtenido el Gran Premio del jurado, dotado con 12.000 euros, han sido Fernando A. París y Marilyn Birchfield por Caracas Metamorfosis 2.0.0.8, una pieza de videoarte enmarcada en la sección Coordenadas.
Caracas tiene eso.Tiene el garbo de las grandes ciudades. Se siente especialmente los domingos, cuando las calles y autopistas se vacían y su poderosa fuerza se expresa por la vía de la ausencia. La muchedumbre de la semana se metaboliza en puro presentimiento , presencia invisible, que brota de silenciosos balcones y ventanas. El sol se expande a sus anchas yel aire empuja una infaltable bolsa de papel de un lado a otrode las aceras, perseguida, eso si,por colillas y buruzas. El silencio abre paso con flojera al rumor de las carreras de caballos. Los cines y los parques se entregan a los niños y las galerías de arte a los amigos.
Hoy ha pasado por mis manos – no sé cómo, ni de parte de quién – el dato de que en estos días fue, en algún sitio, día nacional de la salsa; pero perdí el dato y he indagado donde hoy se busca todo: en Internet, con la sorpresa de que “El día de la Salsa” no existe, lo cual me parece un desafuero y quiero exigir, desde ahora mismo, que nos “aboquemos entre todas las personas humanas” que sea posible reunir, a determinar qué día va a ser el “Día de la Salsa”. Hay uno en Puerto Rico, otro en Cuba, hasta los españoles y los franceses tienen su día nacional de la salsa. Claro que con los latinos no hay remedio: ni con la salsa nos ponemos de acuerdo.
No creo que sea mucho pedir, pues hay “Días Universales” de un montón de boberías. Además debiéramos aprovechar que en estos días no se vislumbra ningún nuevo referéndum, con lo que, en este paréntesis de carnaval, serían unas estupendas jornadas de reflexión para ver cómo ponemos de acuerdo a la humanidad. Y si no se puede, pues tratemos de hablar (ya saben ustedes con quién) y que nos monte un referéndum cuanto antes, para tan laudable cuestión, pero eso sí, que no termine este año sin que tengamos el “Día Universal de la Salsa”. Puede que en Venezuela ya exista pero no sé; yo por si acaso, respetuosamente, propongo algo que he tomado del escrito de un señor llamado Carlos José Varela: que sea el 5 de Octubre.
Aunque se acepta que la música afrocaribeña nació en Cuba, que se desarrolló muchísimo en Puerto Rico, que se vinculó con el Jazz en Nueva York, y que cada país, especialmente de esta área, le ha ido aportando condimentos. El señor Varela tiene un punto, a mi entender, indiscutible. Y es que el 5 de Octubre de 1933 nació en Caracas, nada menos, que el señor Phidias Danilo Escalona, el locutor que bautizó como “salsa” a ese género que da carácter y unidad cultural a un montón de naciones del Caribe y desde sus programas de radio, todos los días le echaba su poquito de sazón al asunto, y con su particular voz barnizaba con “bembé” cada canción que comentaba y ponía a sonar.
Yo apoyo esa moción del señor Varela a quien, por cierto, no tengo el placer de conocer, no hay que dudar ni un ápice de su congruencia y tino, pues puedo dar fe de que lo que señala fue absolutamente cierto, ya que conocí y traté a Phidias durante los años sesenta del siglo pasado, creo que nunca pretendió bautizar nada. Lo que ocurría es que él era pura salsa y bembé de verdad; sabía un montón de esa música. Era un “fenómeno nacido de la radio”, pues pocos profesionales podían presumir de haber pasado desde niño por todas sus áreas.
A mediados de los años sesenta, desde su programa “La Hora de la Salsa y el Sabor”, transmitía en vivo cada mediodía, desde un pequeño auditorio en Radiodifusora Venezuela, con la orquesta de Pedro J. Belisario y Víctor Piñero. Su vínculo con la salsa y los salseros es historia; pero aquel profesional bohemio, bonachón y amigo generoso, desde aquel mismo estudio, presentaba también a diario grupos de pop y rock, porque conocía y gustaba de todos los géneros. De ello pueden dar testimonio grupos como Los Claners y Los Impala, entre otros, a quienes ayudó a proyectar eficazmente en sus inicios. No sólo la salsa, el pop rock de Venezuela también es deudor de Phidias.
“ En Las páginas que siguen cuento la historia de mi amigo, el camarada y correligionario Franz Tunda.
Sigo en parte sus notas, y en parte sus relatos.
No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de “poetizar”. Lo más importante es lo observado.”
JOSEPH ROTH
Paris, marzo de 1927
(Prólogo a su novela “Fuga sin Fin”*)
Desde hace tiempo nos hemos acostumbrado a celebrar al periodista que, finalmente, logra escribir una novela o un libro de cuentos, o a aquellos cuya prosa cotidiana es iluminada por metáforas o giros ingeniosos que se atribuyen al mundo de “lo literario”. En cambio, es mucho menos frecuente escuchar los elogios de una gran novela o de un cuento por su condición periodística.
A nadie se le ocurriría decir, por ejemplo, que la novela “India” de V.S. Naipaul o los “Hijos de la Media Noche”de Salman Rushdie podrían tener tanto o más valor que una hemeroteca completa, o que un centro de información documental, para informarnos con lujo de detalles sobre la India contemporánea. Sólo la experiencia de atravesar ese subcontinente, de Mumbai a Chennai, de Agra a Kerala, con ese par de novelas bajo el brazo nos puede ilustrar acerca de laformidable dimensión de su vigor informativo y periodístico, más allá de sus valores históricos, de los poéticos y de sus estrategias de ensoñación narrativa.
O que la novela de Roth, a la que se refiere el epígrafe, es imprescindible para conocer y sentir los avatares de una revolución en sus comienzos. Esta breve novela cuenta la historia de un soldado austriaco que intenta volver a su país tras la derrota astro-húngara en la I Guerra Mundial y que se ve envuelto en la revolución rusa. Nos permite mirar de cerca el amor moralista y combativo de las Natashas, la confusión de las ideas, la refinación e hipercrecimiento de aparato administrativo de los bolcheviques, el espacio de la ambición personal, el lugar del idealismo, la vigilancia permanente, el sentirse observado y no saber quien es el que te observa. Un relato que, para saber lo que pasa,vale más que los ensayos de Preobrazensky o del mismo Lenin, y penetra la realidad con más vigor que el Pravda o el Iszvestia.
“Una revolución sin guillotina –escribe Roth – era tan imposible como sin bandera roja, ...recorría tambaleante las calles de Moscú con las vestimentas rotas y poco formales del ejército rojo, no encontrando otra expresión para su emoción que el texto modificado de La Internacional. Hay momentos en la vida de los pueblos, de las clases, de los hombres, en los que la vulgaridad de un himno pierde importancia frente a la solemnidad con la que se canta. No siquiera los escritores profesionales estaban a la altura del triunfo de la revolución rusa. Todos utilizaban recursos fáciles y escribían palabras gastadas. Tunda no tenía idea de la banalidad de esas palabras, le parecían tan grandiosas como el tiempo en que vivía, como el triunfo que había alcanzado.
A Natasha solo la veía por la noche.
Tenían una cama en una habitación en la que vivían tres familias, y guisaban en un infiernillo de alcohol que alimentaban con petróleo. Una cortina hecha....”
Muchos pueden pensar igualmente, siguiendo este razonamiento, que la mejor información sobre la conmoción política e institucional que sacude hoy a Venezuela no se encontrará más tarde en los ensayos o en los periódicos, sino que se preferirán los relatos, los poemas y las novelas, especialmente aquellas novelas en las que la auto-conciencia de los personajes es atenuada, en las que las ideas jueguen un papel más modesto y en las que se permite el milagro de la trasmutación entre el cuerpo de larealidad y el de su expresión con menos interferencia.
Los secretos de este encuentro entre la realidad y su expresión se muestran como desafíosapasionantes para nuestro Rafael Cadenascuando lee para nosotros la carta de Keats a Richard Woodhouse (1848):
“Keats se acercó a eso – dice Rafael Cadenas—con una inocencia que está en el campo mismo al que nos conducen sus palabras, allí donde la realidad brilla recuperada, con la fuerza que le es propia, pues no está mediatizada por ninguna identidad, y sus relieves se sienten incrementados, como en el niño para quien el mundo tiene un esplendor intenso que después desaparecerá, y los colores arden y los sonidos traspasan y las texturas hablan, pues no hay barreras que produzcan opacidad y es como si unos cuerpos penetraran en otros y ya no hubiera cuerpos sino un puro sentir, o como si los cuerpos, ya sin sus defensas, entraran en otro tipo de comunicación en que todo se compenetra.”[1]
Entonces –concluye --la realidad ha de mostrarse tal como es, con su peso propio, su fuerza, su misterio, libre de la cortina de ideas que impide sentirla.
* Roth, Joseph. Fuga sin Fin. Acantilado, Barcelona, España, 2003
Fotos de Joseph Roth y de José Stalin: una revolución sin guillotina era tan imposible como sin banderas rojas...
[1]Cadenas, Rafael. Realidad y Literatura. Universidad Simón Bolívar. Editorial Equinoccio