jueves, 2 de agosto de 2007

NAVEGANDO EN BARRAS MARINAS / Pablo Antillano

Las barras, ya lo hemos dicho antes, ofrecen las dichas del viaje y la expedición, especialmente aquellas, tipo barco, en las que su capitán, la tripulación y los grumetes danzan de estribor a babor con la misma alegre energía con la que se mueven los marinos que habitan los cuentos de corsarios. En ocasiones, como para reforzar la ilusión, cuelga de sus amuras una jarcia muerta formada por aparejos fijos, cabos, pequeños timones, fanales, brioles y bolinas.

La mayoría de esas tascas están recubiertas por maderas oscuras de apariencia calafeteada que nos hacen sentir que emprendemos una aventura en una verdadera goleta cuya derrota, claro, es siempre desconocida. Esas maderas se juzgaban esenciales en una buena barra, aunque hoy también las hay postmodernas y de vidrio como la del Restaurante Atlantique . Al final, que es lo que importa, las marejadas , las tormentas y los kraken ( fantásticos calamares gigantes que se lo tragan todo ) suelen ser idénticos al final de la farra.

En Caracas y su litoral hay muchas buenas barras que se mecen en locales con nombres de océanos: Tasca Caribe, Pacífico, Mediterráneo, La Posada de Las Antillas , Atlantique, Oceánico. Y hay otras , de muy diversas esloras y calados , fondeadas por toda la ciudad, cuyos nombres despiertan la tentación del viaje y la degustación inequívocamente pesquera: Altamar, El Barco de Colón, Portobello, Acquanauta, El Capitán, Bravamar, La Caleta, , El Barquero, El Mesón del Navegante, Tierra Mar, Tsunami, Perla Marina, Rompeolas, Marea, La Atarraya, La Estrella Marina, L’albufera.

Compartir las cubiertas y navegar en los mares que ofrecen estas naves fijas le depara al parroquiano todo tipo de experiencias marinadas : rostros de mejillas hundidas, olores bestiales, tapaojos, patas de palo, sirenas seductoras que nos atarán con las drizas, mentirosos , falsificadores, ingenuos y valientes, perlas y talismanes. Hay que dejarse llevar por la corriente y no perder el BarLovento.....

2 comentarios:

ady dijo...

pareces un viejo navegante , cruzando las mareas espirituosas, algunas con toques de leva , que se acostumbra entonar en los simpaticos puertos sobre el valle de nuestra bella y agobiada, Caracas , fue una linda y mas tranquila Santiaguina de Leon no hace tanto tiempo.
Fumando espero la respuesta a un pre-proyecto , conversado y bien regado de espiritus mayores de edad , en una de las barras submarinas , de una tabernita escondida por , alla , por la entrada del puerto de Chuao. carinos adrian k.

Gustavo dijo...

Faltó en esa exhaustiva enumeración "El Perico Marinero" que, como barra imaginaria puede quedar en cualquier parte, incluso en Caracas. En la historia que próximamente contaré queda en Ixtac, también lugar virtual. GMA


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