lunes, 11 de enero de 2010

RELATO CARAQUEÑO 2010/ Manuelita Zelwer

El 31 de diciembre la pasamos rico Sara y yo. Hacía 3 años que no estábamos juntas para el año nuevo, así que pusimos una mesa llena de cositas deliciosas y caras (mi sortilegio particular para el nuevo año:¡nada de neopobrismos!); ella veia películas y yo escuchaba aguinaldos y gaitas mientras esperábamos las 12. Mucha armonía y mucho amor. Llegaron las 12, nos comimos las uvas, pedí salud que jode, y al ratito decidimos subir a la azotea del edificio a ver los fuegos artificiales, especialmente porque había una gran luna llena que no se veía desde la casa. Allí estábamos, embelesadas y contentas, con nuestras copitas de champaña (chilena, claro) en la mano, encendiendo luces de bengala -el único pirotécnico que se permitía en mi casa desde que era pequeña-como par de carajitas, abrazándonos y deseándonos lo mejor...


Cuando de pronto sentí un fuerte dolor en la parte externa de mi pie izquierdo. Le pregunté a Sara si me había pisado (era como si me hubieran pisado fuerte); dijo que no. Dije "pero yo tengo algo en el pie, me duele". Bajé la vista, y a la luz de la luna llena me vi el dedito chiquito del pie como separado de los demás y algo que parecía sangre en el medio. Que era sangre. Le dije a Sara "pues estoy sangrando" y bajé a la casa, seguida por ella. Puse el pie dentro de la ducha para que se lavara un poco la sangre. Me coloqué un algodón y me fui a la cama a poner el pie en alto. Aclaro que después de ese primer dolor, nada dolía. Sara me trajo agua; estábamos las dos medio asustadas. Yo, principalmente anonadada. Le pedí que viera a ver si tenía la planta del pie ya limpia de sangre. Ella limpió y miró y me dijo "mamá, tenemos que ir a la clínica. Parece que la herida sigue hasta abajo". Yo no entendía nada, ella trajo un espejito del baño, yo no me podía ver bien el pie (porque no puedo doblar bien la rodilla: es la de la prótesis mal puesta). Pero como que sí. Se llamó a Movilenlace -e inmediatamente conseguimos un taxi,y esto en si ya es parte del milagro, porque nadie más pudo conseguir taxis esa madrugada- que nos llevó a Emergencia de Clínicas Caracas, que queda a dos cuadras de la casa (también La Arboleda está cerca, pero habíamos visto antes cómo en la puerta de Emergencia tiraban cohetes desquiciadamente; no ibamos a ir para allá!). Serían como la 1 de la mañana del 1º de enero del 2010, de la nueva década...


Trámites de ingreso a cargo de mi hija mientras yo fui llevada a una de las habitaciones de
emergencia. Herida limpiada-seguía sangrando- . Toma de tensión: subiendo. Toma de azúcar: algo alta (obvio, yo tenía encima nuestra exquisita cena y vino). Radiografía del pie: fractura de la primera falange del dedo chiquito del pie. Enfermero y médico de guardia concluyen: herida de bala.
¿Herida de bala? ¿De dónde? ¿Cómo? Otro médico: las lanzan al aire para celebrar. Su velocidad es de unos 300 a 500 km/hora. Describen trayectoria parabólica y luego comienzan a caer. A 300-500 km/h más la gravedad. O sea.


Ahorro más detalles de la noche. Llegaron Ixen, mi hijo afectivo y su mujer; en la mañanita Louani, la mejor amiga de Sara y que ya ha pasado por varios trances hospitalarios con nosotras. Tratamos de dormir, con poco éxito. Lo surreal de toda la situación nos tenía adrenalizadas; al menos a mi. O sea, ¿cuál es la probabilidad? Y qué suerte tuvimos. Sara aún no había caído.
Había que esperar al traumatólogo que llegaría pasadas las 9 am. En un momento dado me hicieron un electrocardiograma, me volvieron a sacar sange, y la enfermera habló de "exámenes preoperatorios". Ardió Troya. Me negué rotundamente; ya se sabe cómo son las clínicas. Dije que no tenía seguro (era verdad en ese momento: el ingreso se hizo con tarjeta de crédito,y hasta la mañana no fue Sara a la casa a buscar los datos para movilizar al seguro. Por cierto, "La Venezolana" se portó bien y rápido, según me dijo Sara), y se decidió que hasta que no me viera el traumatólogo no se seguía haciendo más nada. Es que esos bichos a cuenta del seguro pueden hacer cualquier cosa, yo sé. Y OTRA operación en ese pie no quería calármela!. (CONTINUARÁ)

2 comentarios:

Maritza dijo...

Estamos en un pais de Gracias a Dios!. me conmovi mucho ante la desagradable sorpresa y el gracias a la vida. Maritza Pulido

Luis Eduardo dijo...

Manueliiiiiiita!!!!! Acabo de buscarte en internet para saber de ti y oh! sorpresa! una de gangsters, que horror! Ya ni brindar en año nuevo es seguro.
Te mando un superabrazo a ti y a Sara.
Luis Levin


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