viernes, 18 de enero de 2008

CARLA BRUNI CANTA EN LA BARRA/ © Carlos M. Montenegro


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Francia fue tierra de famosas cortesanas en épocas monárquicas e imperiales, pero en tiempos republicanos se moderó mucho, y es que una república no tiene corte, no al menos de esa forma. Ha habido romances en las altas esferas francesas del poder – legales y no tanto – y para ser justos, hoy los franceses estas cosas las suelen manejar, con notable desenvoltura. Y paso al ejemplo de Carla Bruni y Nicolás Sarkosy.

Imagínense ustedes por un momento que en un país de América Latina, un candidato cualquiera después de una exitosa campaña electoral llega a la presidencia, y al poco tiempo de acceder al poder decide que no quiere a su esposa y compañera de fatigas y de campaña y se separa o divorcia. ¿Qué sucede?, pues nada, de hecho lo hemos vivido, así que hasta aquí los franceses no nos enseñan nada.

Pero a partir de ahí el presidente Sarkosy ha ido mucho más lejos de lo que toleraríamos por aquí. Antes de ponerse la banda presidencial, se fue al Mediterráneo en un estupendo yate para descansar en bolas de la campaña electoral – que me pregunto yo, si eso no menoscaba un poco la “majestad del cargo” – y acto seguido nos informa que acaba de prescindir de los servicios de su esposa Cecilia, después de que se lo caló toda la campaña en plan de perfecta pareja; semanas después aparece de vacaciones por Egipto y Jordania con Carla Bruni al lado y Aurélien, el hijo de ésta, sobre los hombros. Y sin darse ninguna importancia.

Para colmo, mientras escribo ésto las televisiones de todo el mundo andan diciendo que probablemente se casó el jueves pasado sin hacer bulla en el Elíseo, es más, la prensa europea comenta sin confirmarlo que podría estar embarazada, de ahí lo del supuesto “matrimonio express”. O me apuro o cuando esto se publique o nos informan que se ha divorciado de nuevo y que ha conseguido otra pareja en Laponia o en Carora, que este Sarkosy es una bala.

Carla Bruni por su parte es hija del compositor y empresario Alberto Bruni y de Marysa Borini, actriz y concertista de piano, familia muy acomodada de Torino, Italia. Se codeaban con gente importante: Maria Callas y Herbert von Karajan, entre otros, eran invitados habituales en su mesa, es decir ambiente artístico no le faltó a la niña, que además poseía una belleza inquietante y algo salvaje. Y pronto se hizo un sitio en las pasarelas como modelo exitosa, pero en 1997 lo dejó todo y se hizo cantautora, logrando de nuevo fama rápidamente. En 2002 publicó su primer disco en francés con temas propios, producción de su novio Louis Bertignac, famoso guitarrista de la banda de rock Telephone. En Europa vendió dos millones, sólo en Francia pasó del millón.

No menos llamativo y agitado es su prontuario amoroso. En 1987 con 19 años tuvo un romance con Mick Jagger, que le costó a este el matrimonio con Jerry Hall, quien mencionó a la Bruni como causa de la separación. Se la vinculó sentimentalmente con el magnate Donald Trump, con el guitarrista Eric Clapton, el actor francés Vincent Pérez y el editor Literario Jean Paul Enthoven; pero además y a continuación con el hijo de éste: Raphael Enthoven, con quien tuvo a su hijo Aurélien Enthoven, el que va a hombros del mismísimo Sarkosy, su “San” Nicolás de cabecera.

carlos.managerman@gmail.com

1 comentario:

La Gata Insomne dijo...

la niña desde luego no se aburre
el que puede terminar con orejas, si no con cachos es el galante presidente

Qué patético!!!!


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