martes, 13 de noviembre de 2007

FRENESÍ / Rosa Bertin

Comienzo mi participación en este espacio de gente tan interesante, presentándome. Soy diseñadora de modas, mi mejor amiga, Antonieta, tiene una tienda de modas con su taller de confección, "The great Mogol", en Miami. Yo diseño los modelos. Últimamente, todos los viernes en la noche paso un rato en alguna barra. Antes, los viernes en la noche me gustaba ir al Teresa Carreño, pero ahora ya no hay espectáculos de calidad, esa sala se puso roja, rojita, se llenó de agresividad.

La última vez que fui al Teresa Carreño, y más nunca volví, fui a ver "Luisa Fernanda", una zarzuela española que nunca me la pierdo, me fascina el canto de las sombrillas. Pero en el segundo acto, cuando los republicanos cantaban "El régimen se cuartea y el pueblo es un vendaval", el público se puso a gritar ¡Viva la libertad, fuera Chávez! y de repente entraron unos hombres por los laterales gritando ¡U-a-Chávez no se va! Aquel toma y daca duró una eternidad, qué pena con esos artistas españoles que se quedaron mudos en el escenario, no sabían qué hacer, qué locura. Detrás de mi había una señora de cabello blanco (o más bien morado) gritando ¡Viva la cultura, viva la música! El ambiente era tan contagioso que me puse a gritar lo mismo que ella, pero nadie oía nuestras vocecitas en medio de aquel alboroto. Para reponernos de aquel frenesí, la anciana dama y yo nos fuimos al barcito en el intermedio y nos sirvieron un vino blanco bien seco y bien fresco.



Entonces, como los viernes ya no voy al Teresa Carreño, ahora me instalo en una barra y me tomo un cocktail, siempre me gustaron los cocktails, son relajantes y me ayudan a reflexionar. Es que tengo que tomar la decisión de mi vida: ¿me voy o me quedo?

Son las once de la noche, ya llegué a mi casa. Hasta hace un rato estuve en una barra de El Rosal recién acabada de renovar, quedó preciosísima. El barman me preparó un Red Lion: esa combinación de ginebra y grand marnier con jugo de limón y de naranja es muy tónica, me estimula el pensamiento. Sólo que no pude pensar, con tanta gente y tanta música. Me recordé que hace años había un saxofonista que tenía bastante swing, un negro alto y flaco, con ojos enormes. Yo iba a veces con mi ex-esposo y mi cuñada en esa época.

Esta noche, me tomé mis dos copas (nunca paso de dos porque las monjas me enseñaron que una dama siempre debe guardar la compostura) escuchando la música y las conversaciones que se mezclaban a mi alrededor. Pero me regresé a mi casa sin haber pensado nada sobre mi futuro.

El próximo viernes iré a una barra más tranquila. Espero poder reflexionar un poco. Quizá mejor me tomaré un cocktail sin alcohol, para mantener las ideas claras


Imágenes: Mazurka de Las Sombrillas de la zarzuela "Luisa Fernanda" y diseño de Rosa Berlín.

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