jueves, 4 de octubre de 2007

VINO TRISTE/ Cesare Pavese














VINO TRISTE

DE “POESÍAS DEL DESAMOR” (1934-1938)

Lo fatigoso es sentarse sin hacerse notar.

Después todo lo demás viene solo.Tres tragos

y regresa el deseo de pensar a solas.

Se abre de par en par un fondo de lejanos zumbidos.

las cosas se dispersan, y es un milagro

haber nacido y mirar el vaso. El trabajo

( al hombre sólo le es imposible no pensar en el trabajo)

es otra vez el antiguo destino bello de sufrir

para poder pensar en él. Después los ojos se clavan

en el espacio, adoloridos, como si fuesen ciegos.

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Si este hombre se levanta y va a casa a dormir,

parece un ciego que ha extraviado el camino. Cualquiera

puede desembocar por una esquina y machacarlo a golpes.

Puede desembocar una mujer y tenderse en la calle,

joven y bella, debajo de otro hombre, gimiendo,

como en otro tiempo una mujer gemía con él.

Pero este hombre no ve. Va a casa a dormir

Y la vida no es más que un zumbido de silencio.

__________________

Desvestido, en este hombre se hallan miembros consumidos

y un vello brutal, aquí y allá ¿Quién diría

que en este hombre transcurren tibias venas

en las que alguna vez quemó la vida? Nadie

creería que en un tiempo una mujer acaricio ese

cuerpo, y besó ese cuerpo, que tiembla,

y bañado en lágrimas,llegado ya el hombre

a su casa para dormir, no lo logra, sino que gime.




En la foto, a la izquierda Cesare Pavese





Traducciones de Cósimo Mandrillo. “Poemas” de Cesare Pavese. Fundación editorial el perro y la rana 2006.

2 comentarios:

Librero dijo...

Alvaro Cepeda


"Ahora estamos en este bar todavía a la espera. Nos rodea gente, cada uno con su espera. Estamos estrechamente unidos en que todos sabemos que estamos a la espera pero no nos conocemos, ni siquiera hablamos. Solamente "nosotros" hablamos de vez en cuando. Y ahora ha llegado este hombre y nos ha hablado, nos ha dicho cosas que no hemos preguntado. Secretamente sabemos que ha de seguir hablando y hablando, que mañana vendrá y hablará otra vez, y seguirá viniendo todas las noches. Vamos a tener miedo, miedo de que nos interrumpa a cada momento cuando nos ponemos a parar monedas de canto sobre la madera humedecida por nuestros vasos. Y de que pregunte cuándo nos ponemos a jugar con los círculos de agua que hay debajo de cada trago."


Todos estábamos a la espera
Alvaro Cepeda

Anónimo dijo...

Fulano, gracias por la transcripción del poema. Sin embargo, sugiero que elimines la tilde del sujeto “jóven”.Para mayor finura a lo citado. Revisé en la edición y… bueno, gracias.


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