Mostrando entradas con la etiqueta CORRESPONSALES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CORRESPONSALES. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de diciembre de 2007

QUÉ LE APETECE / Phecda Márquez desde la Costa Levantina


Cuando recibí la primera vez este Código de Barra me dio morriña, saudade y nostalgia , y resultó inevitable que me entregara a los recuerdos de mis lejanas peripecias por las barras caraqueñas, especialmente por Candelaria, Sabana Grande, Altamira y Los Palos Grandes. Eran muchos y frecuentes los encuentros con Pablo, Fuentes, Maria, Gustavo, Beatriz, Tamanaco, Carlos Raúl, Jean , Elisabeth Tinoco, Julio y mi querida amiga Antonieta Sosa que ya no está entre nosotros, pero que siempre está en mis pensamientos. Me vienen también las imágenes de las tardes de tasca con mis amigos biólogos de la facultad de Ciencias de la U.C.V.

La vida me ha cambiado un poco desde que decidí emigrar a España ( fastidiada de todo lo que nos molesta en nuestra adorada Caracas) , y ahora me encuentro en la Costa Levantina, en la ciudad de Valencia. Es aquí donde me asaltan estas añoranzas y recuerdos sobre mi ciudad. Les cuento que por años mi jefa y yo frecuentábamos todos los viernes, al salir de la oficina, una tasquita cercana , en las inmediaciones del CCCT y El Cubo Negro. A partir de las cuatro ambas estábamos pendientes del reloj para salir volando a encontrarnos con nuestra barra y nuestra conversa. Se me ocurre que con el cambio de horario que acaban de implantar en Vzla. tal vez saldríamos mas rápido y nos escaparíamos antes de la hora.

Mi querida jefa sigue siendo, como en aquellos tiempos, una persona muy glamorosa y con mucho charm. Durante muchos años llegábamos juntas a aquella barra, muy grande, de color negro . Allí nos acomodábamos: ella toda parsimoniosa y yo, como siempre, toda atorada. Rápidamente pido mi trago preferido: vodka con aguakina y un toquecito de limón . Mi jefa con la parsimonia que la caracteriza , después de arreglarse el cabello con la mano, con mucho estilo y de una bella sonrisa, solía solicitar al barman que le ofreciera algo para beber. El barman, un muchacho buen mozo y gentil, le pregunta qué le apetece y seguidamente le presenta unas alternativas: “ Sra. un cocktail preparado o uno de frutas, una ginebrita o una vodka como la de su amiga”. Ella, toda dudosa, responde: “ es que estoy indecisa creo que un whiskisito esta bien, podría ser con agua por favor”. Asi se repetía nuestra visita una y otra vez. Siempre, al final, tras un buen rato, salíamos de allí dando unos glamorosos traspiés después de varios whiskisitos y vodkitas y tras el guiño habitual que me hacía el barman.

Hasta que un día después de varios años de repetir este ritual yo, con la inquietud que me caracteriza, los interrumpí y le dije al barman “ señor por favor sírvale de una vez su whisky con agua.”

domingo, 16 de diciembre de 2007

ARENQUE Y AKVAVIT EN CINEFILMS 71 / nostálgias desde Estocolmo de Liko Pérez

Me imagino que el título de esta nota debe despertar inmensa nostalgia en gran cantidad de amigos y visitantes de uno de los mejores bares escondidos de la ciudad de Caracas.Hablo de la oficina de Don Pedro Fuenmayor, “cineasta mayor” que siempre nos brindó su bondad, su alegría, su creatividad y su pasión por las buenas marcas de vinos y licores. Y todo esto, nos lo ofrecía siempre con comedimiento, decencia y ejemplos de buena voluntad.

Creo que fue en enero o en febrero de 1981, cuando recibí una llamada telefónica de mi amigo Luís Correa, cineasta impetuoso y apasionado a la hora de convencer a los amigos. Se trataba de que ese mismo día, o a más tardar al siguiente, debería yo de tomar un avión desde Estocolmo para trasladarme a Caracas - “lo más directo posible”. Está loco, pensé. Pero a la mañana siguiente me encontraba ya en el aeropuerto de Arlanda, dispuesto a trasladarme a mi querida Caracas para atender a la cita convenida al día siguiente de mi llegada en las oficinas de CineFilms71.

¿Qué fue lo que me convenció de tomar tan apresurada e inesperada decisión? Bueno, como les dije, su apasionamiento no tenía límites y además ya se encontraban a bordo del “proyecto secreto” tanto Pedro Fuenmayor como Enver Cordido, Pancho Toro, Rodolfo Porro y Santiago San Miguel. Así que no fue difícil, al sentir suficiente nostalgia, decirle SÍ al peligroso proyecto donde me estaba arrastrando Luís Correa: nada más y nada menos, que la complicadísima producción de la película “Ledezma, El Caso Mamera”.

La oficina de Pedro Fuenmayor, herméticamente regulada por potentes aires acondicionados, estaba vestida de una elegante y gruesa alfombra blanca de peluche que cubría todo su espacio. Al entrar, a mano derecha, se encontraba su también blanco e inmenso escritorio, en el centro, frente al inmenso ventanal que daba a la Av. B de La Carlota, imperaba una mesa de conferencias del mismo color. Y bien a la izquierda, discreto pero visible, encontrábamos el famoso BAR “de libre acceso” de Don Pedro Fuenmayor, eternamente lleno de bien temperados vinos Chablís y congeladas botellas de vodca y ginebra, y bien apertrechado siempre de un envidiado jamón pata negra que le vendía, casi en secreto, una gitana del jet set internacional, y del cual cortaba deliciosas lajas con un finísimo cuchillo Sabatier; y también habían botellas de güisqui, calvadós, coñac, una máquina de hacer jugo de naranja, hielo a granel, vasos, copas de todo tipo y hasta varios delantales de cocinero que nos reiteraban la ya conocida debilidad culinaria de nuestro anfitrión.

Todos estos recuerdos me indicaron que no podía llegar con las manos vacías a Caracas, sobre todo porque a la cita de CineFilms71 concurrirían también periodistas, amigos y otras personalidades del momento.

El Tax Free de Arlanda solucionó mi problema, dos litros de akvavit sueco, galletas suecas, dos latas de pescado fermentado “surströmming” (arenque agrio) y un manojo de dill (eneldo) para las papas sancochadas. La sorpresa iba a ser grande, ya que la pestilencia que emana de la lata al abrirse pone a correr a cualquiera. Aunque luego, para los valientes que aguantemos la pestilencia, un filete de fino arenque con galleta sueca, acompañado de cebolla cruda en ruedas, papas con eneldo y un casi congelado trago de akvavit, nos ofrece la sensación de haber experimentado la muerte en vida.

Hablo de muerte en vida porque así de mal huele ese arenque agrio, sortilegio nacido de la fermentación que la Suecia de antaño, durante sus veranos, y sin las modernidades de las heladeras de hoy, se vio obligada a inventar para preservar la fugaz frescura del más vulgar, pero más intensamente apreciado, pescado de su salobre mar; y convertirlo así, en una delicadez difícil de apreciar o entender desde nuestra modernidad.

Dicho y hecho, son alrededor de las tres de la tarde del día siguiente de mi largo viaje y ya la oficina de Pedro está llena de gente. Se llegaba a esta peculiar oficina a través del foyer del antiguo cine La Carlota, subiendo por una serpenteante escalinata que antiguamente nos llevaba al palco del cine. Si la memoria no me traiciona, se encontraba también allí, entre otros, Pablo Antillano, incondicional amigo del cine nacional y eterno seguidor y corrector de cualquier mala interpretación de las verdades del cine nacional.

Rápidamente, y luego de los tragos de bienvenida, el encuentro se convirtió en tertulia; y más pronto que tarde, me increparon a abrir las “supuestas” latas de pescado podrido. Nosotros los venezolanos somos todos tan machos, que ese cuento del pescado podrido, que no asusta a los bárbaros del norte, simplemente se resuelve probándolo. Pero al abrir la primera lata, una fétida nube de pestilencia comenzó a esparcirse en el hermético recinto, primero delicadamente, así como si alguien hubiera incurrido en alguna indiscreta flatulencia, para luego arremeter con toda su violencia y sacarle un despavorido grito de terror a Santiago San Miguel: “que marranada, Dios…” y dicho esto, salió corriendo seguido por gran cantidad de amigos escaleras abajo, y hasta más allá, hasta la calle, ya que el sistema de ventilación se encargó de distribuir una crispante hedentina que los persiguió hasta la mismísima entrada principal del antiguo Cine La Carlota.

Como bien apunta el refrán, ese que asegura que donde ronca tigre no hay burro con reumatismo, sólo los valientes, entre ellos Correa, Fuenmayor y algún otro que no recuerdo, se quedaron a probar la marranada; eso sí, “siempre y cuando yo la probara primero”.

El consecuente, espeso, o más bien aterciopelado, akavit escandinavo, poco a poco fue atrayendo de vuelta a una parte de los amigos desbandados, ofreciéndonos a todos la excelsa oportunidad de brindar por la aventura vivida y por haber sumado una experiencia más al acervo de las cosas que se podrán contar cuando la nostalgia lo requiera.

Así como ha sucedido hoy.

Liko Pérez/ Estocolmo, 2007-12-13

viernes, 23 de noviembre de 2007

NOVIEMBRE FRÍO/ Carlos M. Montenegro

Con apenas cinco días de diferencia – 16 y 21 – cumplen años dos de la media decena de hijos que poseo, todos venezolanos. Uso ese verbo porque de todo lo que he realizado en la vida, considero que los hijos son lo auténticamente de uno, todo lo demás es temporal o accesorio. Ni siquiera los padres son de uno, sino que uno es producto de los padres.
Noviembre es para mí un mes importante porque las cumpleañeras son mis dos primeros vástagos y qué duda cabe que a partir de entonces mi vida cambió y creo que para bien.
Noviembre para un españolito de a pie era un mes triste, me alejaba del verano, poniendo el otoño más gris por medio. Además comienza con unas festividades – la de todos los santos y la de los muertos – que para nadie son la alegría de la huerta. Las imágenes que me vienen son las de los erectos y fúnebres cipreses de los cementerios y familiares cargados con unas flores, no precisamente alegres, con coronas y ramos “pavosíísimos”, y que tal vez parte de las visitas sean para agradecer “in situ” a los yacientes haberse ido antes que el visitante.
Debo decir que al llegar a la Venezuela caribeña, mi perspectiva cambió por completo, la visión se tornó por el mes que conducía directamente a la época navideña, llena de arbolitos y luces de colores que en vez de presagiar nieve y frío nos sugería ir a compartir con la niña de Coppertone, la que enseñaba el culito, las playas libres de la quemazón y en mi caso las estupendas visitas a mi preferida Guayana para reunirnos con el resto de la familia. Los símbolos eran los mismos pero el clima mejoraba todo.
Todo esto es porque a través de mis dos cumpleañeras aún jóvenes, veo la juventud actual, que faltando pocas semanas para la Navidad, en vez de pensar en la rumba que se acerca, están inmersos en un proceso político que no se sabe muy bien como será en su desenlace. La mayor parte de los jóvenes de este país a juzgar por lo que veo, andan fajados defendiendo posiciones encontradas, más activos que sus mayores – que en el fondo somos los responsables – instándoles a votar, por lo que nos pueda caer encima, y han tomado para sí unas causas que nuestra sociedad hace muchos años debería tenerles resueltas. Me da coraje ver a los muchachos empeñados en un tema que nosotros deberíamos haberles evitado. Se han hecho cargo del asunto y por lo que veo, están dando una lección a sus mayores – qué pena con nosotros – porque les estamos escamoteando una temporada de alegría y diversión, que para eso están en la edad
No veo a estas alturas ni atisbos del ambiente navideño que por estas épocas inundaba el país. No oigo la avalancha de gaitas que desde Octubre invadía las radios; en mi calle ni un solo edificio ha sacado las luces, tratando como cada año en mejorar al de al lado, ni a través de los balcones veo los abetos más o menos canadienses, donde Santa colocará los regalos en su momento. Las marcas comerciales se ven poco en la ventana televisiva, tal vez esperando qué pasa el 2-D, algo que puedo entender perfectamente. Dicho esto, tengo que confesar que mi estado de ánimo se debate entre pensar cómo pasaré mis Navidades tropicales y una cierta sensación donde de reojo vislumbro cipreses, nieve y bufandas.
© carlos.managerman@gmail.com

miércoles, 21 de noviembre de 2007

EL HOMBRE DE PLOMO YA NO BEBE/ Johan Rodríguez Perozo

De cualquier malla sale un artista. Salamanca es una ciudad capaz de aguantar la eventualidad surgida del ingenio de la subsistencia en la calle. (Especial desde Salamanca)

En los días que transcurren, cualquier tipo de situación se le puede presentar a quien visite o viva en la histórica ciudad de Salamanca. Desde el encuentro con símbolos iconográficos, cuyo origen data de los siglos X o XII, desde la época del oscurantismo, pasando por el renacimiento o el llamado siglo de las luces, Salamanca es un mostrario capaz de impresionar al visitante más avezado, venido de cualquier parte del mundo. El caleidoscopio salmantino representa un catálogo de imágenes, de tal manera diverso que puede complacer, incluso, al más desprevenido de sus asiduos visitantes.

Figuras como la de Claudio, conocido en los predios del arte de la calle como “el hombre de plomo”, se tropiezan y confunden con los turistas en cualquier rincón o plaza de la ciudad. Ya los gitanos no tienen el monopolio de “la ruleta de la calle”, muchos paisanos, venidos de cualquier región del país, como es el caso de este hombre nacido en Gijón, recorren los espacios urbanos, ejerciendo una representación, a veces caricaturesca y otras, como remedos de artistas. Pero, de alguna manera hay que ganarse la vida… “yo decidí hacerlo, llevando a cabo esta representación. Me cuesta algún esfuerzo, pues, no es fácil la preparación de las mezclas que uso para el maquillaje, también debo untar la ropa y el resto de mis instrumentos de trabajo con la misma sustancia; así le .doy coherencia a lo que mucha gente interpreta de la manera que quiere. Aunque antes ganaba más, cuando hacía de maniquí de modas”. La de Claudio es una imagen, cuya presencia despierta mucha curiosidad en los transeúntes. Al mejor estilo de Marcel Marceou, personaje francés quien consagró la figura del mimo, Claudio asemeja una especie de estatua, al permanecer de manera estática por mucho rato, en la perfecta simulación de un intelectual ejerciendo su hábito de lectura. Cualquier curioso viandante podrá constatar que a este hombre “hecho de plomo”, no se le mueve ni un solo músculo durante su actuación.

Miles y miles de visitantes, turistas o habitantes comunes de la ciudad, disfrutan de personajes como Claudio, el hombre de plomo, en la medida en que éstos representan un esfuerzo actoral que se ve premiado, siempre y cuando la vasija recolectora de la espontánea colaboración de la gente, se nutra de acuerdo al interés del artista. Aunque resulte contradictorio, será al calor de las frías noches de un otoño que comienza a asomar su rostro, cuando el artista muestre su satisfacción o inconformidad con el producto de las colaboraciones recibidas. “Para mí lo que recoja sirve para alimentarme modestamente. No me hago ilusiones, ya que esto para mí, no es más que un modo de sobrevivir…” expresa el también conocido, como el ícono de plomo. Claudio es uno más de esos personajes confundidos con el asfalto y la arquitectura de cualquier ciudad europea. Al igual que otros, lucha por sobrevivir a las penurias personales representadas en una larga trayectoria por el mundo de las drogas y el alcoholismo. Dice haber abandonado las drogas y el alcohol, “ahora lucho por recuperarme de esa enfermedad, para atender el daño que me han causado las drogas y el cigarrillo. Los médicos no me dicen que deje de fumar, pero sí dicen que tengo los pulmones negros, quizás para ellos era más importante dejar el aguardiente y las drogas, pues, el tabaco, al fin y al cabo, lo usa todo el mundo”. Esto es lo que expresa un personaje como el hombre de plomo, al conversar de manera afable con quien escribe. Pero la realidad y los hechos no son a veces lo que la percepción asume. Una gitana, quien nos dice haber recorrido el mundo y que conoce bien a Venezuela, le sugiere una negociación a Claudio por la silla que utiliza para su acto en la plaza. Éste, de manera discreta, la aparta a un lado y conversan en privado. La gitana se retira, a su regreso y de manera imprudente, entrega a Claudio una porción de “substancias”, las cuales, al caer de su mano accidentalmente, pone al descubierto el resultado de la negociación. La diligencia está hecha, ambos se sienten satisfechos, la gitana regresa a pintar, utilizando la silla como atril y Claudio, de nuevo, al mundo que antes decía “… lo he dejado atrás”.

La vida sigue su curso en una ciudad, cuyas tradiciones han incorporado furtivamente, la trama representada por los personajes que hoy forman parte de los cambios sufridos por la sociedad. Entre Claudios y gitanas, representando su papel, seguirá transcurriendo el devenir de la ciudad moderna. Ahora, además, con estos nuevos personajes incorporados al paisaje urbano.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

BEBESOLISMO EN BUGARAMANGA/ Doménico Mettimano

No es común en nuestros días que un Café se mantenga exitosamente por diez años. Es una paradoja: le sucede únicamente a quien no anda buscando el éxito.

Nada está a la moda en el Café con Verso. No juega al kitsch deliberado o al posmo fatuo o a las nuevas tendencias del ocio y el espacio. Huye de la decoración. Ni siquiera es candoroso. No me he topado un sitio con menos pretensiones en mis últimos años de libador y tabernista. (Aunque soy músico, poseo pergaminos).

Cundo fui llevado al café por primera vez, hace nueve años, me senté afuera, y me sentí adentro. Sitio breve atendido generalmente por mujeres eficientes -un poco exuberante y a la vez un poco austero-, me enganchó por su equilibrio: taberna uterina en calor y forma capaz de recrear en nocturno el sur de la existencia.

No hay televisión, no hay culto al bochinche, el oído no sufre en esta casa. Estamos a salvo de Las 40 Principales. De Petrona Martínez a Frank Zappa; de Djavan al Sabina, canta el menú. Eclecticismo sí, pero nada por azar. A diferencia de casi todos los lugares, aquí hay un celoso control de calidad, pieza por pieza, en el repertorio que fluye y entibia. No hace falta el Mentho Liptus en los Primeros Auxilios, tampoco la garganta sufre.

La barra, ideal para el despiste y el bebesolismo, en vez de ser el clásico confesionario de caoba que anda repartiendo escoceses como perdones, es un incómodo observatorio de cuatro sillas altas donde te dan de leer y de beber, incluyendo el mejor espresso de la ciudad. Confieso que he leído.

Hay un solo baño (aún se desconoce si el que falta es el de damas o el de caballeros). Lo cierto es que por no tener no tiene techo ni espejos: los tímidos a mirar al cielo raso y los curiosos a descifrar el poema semanal que cuelga frente al impávido inodoro, diez años más sabio que la noche de apertura.

En el Café con Verso todo está previsto para que nada ocurra de la manera más grata. Quizá por ello atrae poco a los adolescentes, cosa que aplaudo, que la noche sin acné transcurre diferente, rueda sin instrucciones al dorso ni código de barras. Nada personal.

El lado más luminoso de la noche larga solapa estos lugares que son pocos, cada vez más pocos en el planeta. Nosotros, mamíferos nocturnos, tenemos la obligación de celebrarlos sin desvelar a nadie.

miércoles, 17 de octubre de 2007

DESPUES DE MUCHOS TRAGOS / Carlos Zerpa

Después de muchos tragos, después de muchos unos tragos de más, nos dispusimos a regresar a casa, con los ojos chinos de sueño... por mi parte, yo tenía mucho porque celebrar… Novia nueva y cumpleaños, todo a la vez… es que después de tomar tanta vodka uno piensa que no ha bebido nada... el circulo se cierra y es tanta la intoxicación etílica que pareciera que uno no ha tomado nada

Ebrios, borrachos, todos, entonces decidimos al unísono regresar a casa, todos menos Julio Iribarren, quien decía que la única manera de regresar, de que se fuera, era si llevaba consigo el trago del estribo, se sirvió entonces en un vaso de plástico “el rútero” y así fue como con el vaso en mano que se subió al carro a duras penas, después de discutir con él por casi una hora. Convenciéndolo de que no podía manejar en ese estado de embriaguez, al fin cedió en darle las llaves del automóvil a Santiago Espinosa de los Monteros, pero en verdad era la misma vaina, todos estábamos igual que él, igual de borrachos, La Urraca, santiago, Julio, Alexis Mújica, Víctor… Era una inconsciencia manejar así, ninguno debía manejar, debimos llamar a un taxi, pero no lo hicimos.

Luego tomó el volante Víctor y comenzó con la pendejada de manejar todo el trayecto hasta la casa en retroceso, así como lo oyen “Víctor Cadet, manejó todo el trayecto hasta la casa en retrocesooooo” puso reversa e hicimos el viaje con el auto hacia atrás, así lo hicimos para sorpresa de todos, entre sustos y risas.

La idea mía para cerrar con “broche de oro”, (craso error) fue invitarlos a mi casa para escuchar un disco de José Feliciano en donde cantaba esa estupenda canción de despecho: “Toma este puñal, ábreme las venas, quiero desangrarme hasta que me muera, no quiero la vida si he de verte apenas, pues sin tu cariño no vale la pena...” y nos fuimos a mi casa a tomar un par de vodkas que en verdad fueron otra botella y media y a escuchar a Feliciano y después mucho rock and roll de los años 60s...

El resultado ya lo ves… esta mañana, la sala estaba llena de borrachos dormidos en los muebles y tirados en el suelo y mi mujer más arrecha, más caliente que plancha de chino... cosas de palos me decía Julio.

sábado, 15 de septiembre de 2007

AMORES DE BAR O EL BAR DE MIS AMORES / Toby (José Alvarado)

( VIENE :Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami y V, FINAL) Los levantes de bares son maravillosos. Desde la barra, uno voltea hacia la puerta por instinto apenas sientes su rechinar; a las damas se les sigue con la mirada desde sus pies hasta detenerse en sus ojos. La centella puede ser instantánea o simplemente una decepción, si hay raport, empieza un juego de seducción maravilloso, donde los amigos, mesoneros o barmen pueden jugar un magnifico papel a favor. Cualquier solicitud de la dama, como encenderle el cigarrillo o recomendarle algún plato de la casa, será satisfecha de inmediato. Pero lo máximo es cuando ya tú has logrado su atención y estás a punto de decirle “ríndete que estas rodeada”, y hace su entrada Florindo, con su paquete de flores detalladas, y con su complicidad de siempre nos dice: “Poeta, a este hermoso momento le hace falta un detalle”, y uno no puede hacer otra cosa que pagarle y agradecerle su sentido de la oportunidad.

Lo que no es recomendable, según lo que me cuentan, es casarse con este tipo de levante porque después viven reclamándote tus preferencias etílicas y las junticas, como si las hubieras conocido en una biblioteca.

Hay un cuento maravilloso de un poeta que se levantó a una señora en una barra y acordaron seguir la rochelita en la casa de la dama. La noche fue realmente apoteósica y el hombre hasta empezó a ver el apartamento como solución habitacional. Después del baño matutino ella le presta un albornoz de paño. Peinándose frente al espejo, se dio cuenta que del lado izquierdo de la bata había un escudo que pensó era de algún hotel, y extendiéndolo pudo leer con claridad: "El honor es su divisa"; el desayuno se le quedó frío a la señora del G.N.: los placeres también tienen sus riesgos.

Y dígame el cuento de los dos poetas que se levantan a dos muchachas que venían del interior a presentar un examen de libre escolaridad de sexto grado, aquí en la ciudad capital, y aterrizaron sedientas por una cervecitas, con sus ataditos de ropa, en la barra donde estos dos galanes tenían su coto de caza. Las damiselas cedieron a sus insinuaciones y terminaron en el apartamento de uno de ellos, quienes al día siguiente consiguieron una nota pegada en la nevera que decía “tuvimos que salir muy temprano a presentar el examen, les dejamos unas arepitas listas para hornear y unas caraoticas sofritas de lata que conseguimos en la nevera; por cierto, no compren más esa marca “Beluga”, son muy chiquitas y saladas, gracias por todo”. Como verán, tampoco es que es muy fácil la vida bohemia.

Desde un lugar en la barra

Seguiremos disfrutando de esta despreocupada sabrosura desde un lugar en la barra, donde todo pasa y nada queda. Por cierto, sírveme otro que estoy seco.

Y para terminar: hay una máxima del difunto Marcelino Madriz, que recomienda romper los baucheres después de cancelar la cuenta, porque un borracho no puede amanecer con la conciencia en el bolsillo. ¡Salud! ( FIN)

Los sitios de Toby:

Fundación Yara http://fundacionyara.spaces.live.com/personalspace.aspx?_c02_owner=1 Cibertobyopina http://cibertobyopina.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx?_c02_owner=1

miércoles, 12 de septiembre de 2007

DE EBRIOS Y SUS DELIRIOS / Toby (José Alvarado)


( Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami, V ) No hay paisaje humano más delicioso para un borracho pasivo, que contemplar desde su rincón favorito de la barra toda esa cosmogonía que es un bar, por ejemplo, las mesas de los funcionarios públicos, intermediarios (suerte de comisionados de enlace) y empresarios. En ellas se brinda con etiqueta dieciocho años y/o, dependiendo de la magnitud del guiso, y se hacen brindis con frecuencia y se improvisan aduladores discursos de la gestión del gobierno de turno y cuando van por la segunda botella comienzan a mandarle tragos a la mesa donde está un grupo de señoras de copetes enlacados con pinta de abogadas. Por lo general el primero que se va es el funcionario, quedándose el intermediario, quien le cuenta al empresario los detalles de lo conversado con el hombre, mientras el empresario estuvo en el baño. Este último es, por cierto, el pitcher de los nueve innings, quien tira sobre la cuenta su tarjeta mientras el intermediario le palmea el hombro con unas palabras halagadoras sobre la inversión que acaba de realizar.

Hay unas mesas que son una mezcla de viudas de la renovación universitaria con damas antañonas, donde los temas son variados: literatura, tratamientos para los achaques, las nueras o yernos, los nietos, los coños de madres de los hombres que son todos iguales. Y, cuando están más exaltadas y alegres, por lo general el tema es una cirugía plástica exitosa o una demanda de divorcio triunfal, que le quitó hasta la manera de caminar al “hombrecito ese”.

Hay las parejas de enamorados que asisten por recomendación de un amigo a degustarse el plato insignia de la cocina, y si el tipo o la dama están buenos inmediatamente levantan comentarios en la barra: “esa señora se podrá salvar hoy de una picada de culebra, pero no hay una mujer que resista una cena, un buen vino y ese cotorrón que le tiene ese hombre en la pata de la oreja. Esa señora, además, tiene cara de que le encanta la fritura” (jamás he sabido porque la llaman así). A todas éstas, en la mesa de las brujas, se preguntan si aquel muchacho no es muy joven para ella.

Pero lo mejor son los denominados u autodenominados poetas, esa es la raza superior de un bar, los de cincuenta y cinco para arriba son un anecdotario viviente, la propia tradición oral de los bares, algunos han hecho de sus dotes juglares verdaderas instituciones que les permiten llegar a las tres e irse rascados a las nueve sin cancelar un centavo. Cuenta un poeta que uno de estos personajes que siempre martillan, un día se le acercó en la barra, y precedido de una declamación solemne sobre sus virtudes humanas e intelectuales, le anunció que le brindaría un whisky. El poeta, abrumado por tal acontecimiento, no sabia si beberse el trago o mandarlo a montar.

Los pintores son los más locuaces, llegan con sus obras y piden una cerveza mientras la barra se convierte en una sala de exposiciones donde las obras deambulan de mano en mano, todo el mundo pregunta precios entre observaciones y comparaciones sobre la alta cotización de las obras. El pintor, a todas éstas, ya va por el cuarto whisky y la subasta se empieza a convertir en un ventorrillo. El pintor le dice: “dame diez lucas y bríndame otro para que le llegues a tu mujer con ese regalo”. A las doce te lo consigues haciendo dibujos sobre manteles y servilletas en avanzado estado de ebriedad, diciéndole a un poeta: “tú sales a vender un poema y nadie te da nada por él, a mí siempre me compran mis obras”.

Otros personajes son los poetas cultos, vividos, arruinados y con una pequeña obra que reivindican a cada momento, rememorando sus glorias pasadas y sobre todo sus días de bonanza cuando viajaban forrados de dólares o vivían en Europa a costa del Estado (del que siempre han hablado mal y del que hoy más que nunca se les escucha despotricar), sobre el abandono de la cultura, y pontificar sobre el futuro incierto de sus hijos, de los que no se ocuparon sino en pensamiento. Hay otra categoría de poetas y creadores jóvenes que son la versión de la generación X de la cultura, que están tan atosigados de libros que de tanto citar a otros se han olvidado de citarse a sí mismos.

Los mas cotizados son los pitchers, sobre todo aquellos a quienes les encanta lanzar un juego completo, por lo general son profesionales exitosos que gustan de rodearse de la atmósfera bohemia que los ayuda a desestresarse de sus exigentes actividades, son personajes por lo general bien informados, cultos y de muy buen sentido del humor, disfrutando de buena gana de cada una de las ocurrencias y comentarios de los poetas invitados a su mesa.

Cuenta uno de estos poetas que en un sueño se le aparecieron los difuntos Cabrujas y Héctor Mayerston invitándole a tomar un trago de whiskies y él les decía: “no gracias poetas, a mí me gustan más los whiskies sietemesinos que me tomo en los bares de Sabana Grande”.

Creo que el común de la gente no tiene idea de la calidad humana e intelectual de ese grupo de profesionales y poetas que deambulan por los bares de Sabana Grande, quizá lo único que podríamos reclamarles es su exceso de sibaritismo, en detrimento de su producción intelectual, pero es demasiado sabroso hacer literatura oral campaneando un trago. (Continuará)

Los sitios de Toby:

Fundación Yara http://fundacionyara.spaces.live.com/personalspace.aspx?_c02_owner=1 Cibertobyopina http://cibertobyopina.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx?_c02_owner=1

domingo, 9 de septiembre de 2007

LOS DUEÑOS DE LOS BARES/ Toby ( José Alvarado)


( VIENE :Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami IV) Estos son unos personajes que, para mí, han sido bastante distantes, a lo mejor porque soy asiduo por lo general del mismo bar y eso los pone en guardia por aquello de que en cualquier momento uno les puede meter una firma y de allí en adelante agarrarlos de sopa, sin embargo nos hemos topado con brindones y hasta con bebedores, los propios zamuros cuidando carne, como el caso de un tipo que heredó de su padre un bar de Sabana Grande y se encerró a tomarse toda su existencia, que al terminarsele lo cerró y más nunca se supo de él, o el caso de una señora dueña de un restaurante, a quien los poetas de la zona la enseñaron a meterse perico a su avanzada edad y, como suele suceder con esos encuentros tardíos, se volvió como loca y el negocio se vino a menos. (Continuará)

Los sitios de Toby:

Fundación Yara http://fundacionyara.spaces.live.com/personalspace.aspx?_c02_owner=1

Cibertobyopina http://cibertobyopina.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx?_c02_owner=1


TEQUILA CON ALKA SELTZER / Carlos Zerpa


( En un Bar de Guadalajara ) Quiero contarles que hace unos meses estaba en una agradable fiesta en un bar que rentò comletamente mi amigo el artista plástico Alejandro Colunga en Guadalajara, México; fui con mi compadre Santiago Espinosa de los Monteros y en verdad estaba pasándola bien, escuchando música ranchera, esa del maestro Cuco Sánchez, el compadre mas padre, el de la cama de piedra… Tomando buen Tequila 100% agave azul y comiendo “sushi” a la Mexicana cuyo "dip" en vez de tener salsa de soya con wasabe tiene salsa de soya pero con “chile piquín”

Andaba como un tiburón en ese bar, con la aleta fuera del agua poniéndole el ojo a una mexicanita idéntica a Thalia (coño me gusta muchísimo Thalia… me encantaría estar entre sus brazos… pero por favor que NO cante), que estaba merodeando y coqueteando por la fiesta, en verdad me quería llevar a la cama a esa Thalia, o halarla al baño y hacerlo parados agarrados del lavamanos… cuando de pronto vi que uno de los invitados estaba tomándose un licor rosado en vez de Tequila… ¿Sería ponche me dije? ¿Ron pope rosado? Como yo andaba intentando conocer los gustos gastronómicos de los de Guadalajara me acerqué con la excusa de comer unas “botanas” que repartía un mesonero cerca de él, que no eran otra cosa que grillos que aquí los llaman “chapulines” y así aprovechar y preguntarle al cuate que era lo que estaba tomando…

¡Hola amigo! (le dije) soy de Venezuela y en verdad estoy muy curioso de saber, y perdona mi intromisión cuate… ¿Pero, qué es lo que estas tomando?

Él se sonrió y me dijo: "es que tengo una ulcera estomacal y me preparo este cocktail de Tequila con PEPTO BISMOL, aunque algunas veces si tengo mucha acidez también me tomo uno espumante que es: Tequila con Alka seltzer…" ja, ja, ja… y se rió.

Al oír esta confesión me quedé atónito y solo me quedo cantar abrazado al Mejicuchi, esa típica canción que dice: “Guadalajara es un llano, México es una laguna… me he de cooooo-mer esa tuna, me he de cooooo-mer esa tuna, me he de coooooooooooo-mer esa tuna aunque me espine la mano.

Academia Mexicana del Tequila :

http://www.acamextequila.com.mx/amt3/index1024.html


Fotografías de la obra de Carlos ZZ Zerpa aquí:

http://www.flickr.com/photos/zappazerpa

Lo que escribe aquí

http://carloszerpa.blogspot.com

jueves, 6 de septiembre de 2007

LOS BARMAN Y MESONEROS/ Toby (José Alvarado)


( VIENE :Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami III) Estos son unos personajes que varían de acuerdo a la manera como los trates y sobre todo de la propina que acostumbres a darles. Hay los que son amables, pero estrictos a la hora de servir el trago, y otros que son una manguangua y te sirven tragos que no anotan en la cuenta; los peores son los que te sirven mucho cuando pides una botella y poco cuando pides un trago. También tenemos de los que te sirven pasapalos, que hoy en día son un fenómeno, aunque lo que está de moda son unas empanaditas que nunca hemos podido saber de qué están rellenas (me imagino que de un guiso de “vente-tú”)


Extraño al barman conversador, no al hablador de paja, sino el informado de su ámbito, vecindario, ciudad, país y hasta del mundo. Mira a sus clientes con la agudeza del Dr. Sigmund y hasta receta curas para las dolencias típicas del borracho: gota, migraña, acidez estomacal, palpitaciones, tos del fumador, teleles, curdas precoces, etc.

Era el tipo de barman que venía de las trincheras de la guerra civil española o de las catacumbas morales del franquismo o simplemente eran aborígenes con kilómetros de noche y burdel. (Continuará)

Los sitios de Toby:

Fundación Yara http://fundacionyara.spaces.live.com/personalspace.aspx?_c02_owner=1
Cibertobyopina
http://cibertobyopina.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx?_c02_owner=1

miércoles, 5 de septiembre de 2007

EN THE STOCKHOLMS ICEBAR / Liko Pérez


Con el barman Jackob


Desde un pequeño pueblito de la Laponia sueca ( Jukkasjärvi ), nos llega una fantástica experiencia a Estocolmo: una barra de hielo ( configurada con los más puros bloques de hielo del cristalino del rio Torneälv ), con sillones, paredes, columnas y vasos hechos del gélido material; y todo acertadamente acompañado por una famosa marca de vodka sueco que “absolutamente” le quita el frío a cualquiera.Entrar, como entramos este día de verano a ese recinto con cinco grados bajo cero, es casi como trasladar el calendario cuatro meses adelante. Quiero recordarles que aquí (en Estocolmo), durante el invierno, oscilan las temperaturas entre +2 y -25 grados. Así que esta futileza de cinco grados bajo cero sólo impresiona a turistas tropicales de poca experiencia (que no es el caso de mis ilustrados invitados).

Ser anfitrión de visitantes “en visita de turismo” a Suecia, conlleva, a veces, partes negativas: ya que la práxis de “quién maneja no bebe” es una contundente y bien arraigada religión en este país. Por lo tanto, algo contrariado, tuve yo que contentarme con un “non alkoholic” que con el frío tan arrecho que hacía allá adentro estuvo a punto de congelárseme en el gaznate (cosa que me certificó la profesionalidad del bar, en cuanto a la garantía de absoluta ausencia de etílicos en la bebida sin alcohol dispensada).

Es difícil coger una borrachera dentro del recinto, ya que luego de los shots de rigor ni sientes los efectos ni te provoca seguir campaneando un vaso que no suena.


Liko Pérez con Gustavo Artiles

Pero al salir, estimados baristas, es cuando se siente que empieza la fiesta. Los tragos se desarrollan al calor del estío y un delicado devanéo se te acomoda entre las rodillas. – Que buenos estaban los tragos. – Ni me di cuenta que hacía tanto frío. – Caramba, el verano sueco es más caliente de lo que yo me imaginaba. – Pues vamos a tener que tomarnos una cerveza bien fría, pero ya.

La tarde ya había comenzado a caer y en los alrrededores de la Estación Central la maraña de atareados viajeros se nos mostraba como un conjunto de figuritas de plomo. Yo, que ni siquiera había olfateado un átimo de la espirituosidad que ofrece el Icebar, salí adelante, apresurado, hacia el estacionamiento; consciente de mi avidez de llevarlos a mi casa lo más pronto posible, dejar el carro en algún lugar adecuado y exclamar con inmensa satisfacción: - Bueno, queridos amigos, ahora si es verdad que nos vamos a tomar un güisquicito.

Liko Pérez Estocolmo, 2007-09-03

lunes, 3 de septiembre de 2007

LOS PORTEROS Y PARQUEROS / Toby (José Alvarado)

( Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami, II ) Estos trabajadores son personajes de gran utilidad, no tanto cuando te saludan y te abren la puerta o cuando están pendientes de la dama que uno espera, para cancelarles el taxi con los cobres que les asignamos, sino, cuando uno se va en lamentable estado de ebriedad e inquiere desesperado ubicación, ya sea avenida, ciudad o país y solicita un medio de transporte adecuado para llegar a su casa, o cuando nos ayudan a que las llaves del carro entren correctamente en la cerradura.

Me contaba un taxista que una vez unos porteros lo detuvieron para que llevara a un Doctor ex Alto Personero de la Cuarta República, y al instante salieron del bar dos mesoneros cargando con el hombre y se lo acostaron en el asiento trasero. Al llegar a la dirección que le habían proporcionado por escrito el portero, el taxista despertó al doctor diciéndole “¡ya llegó, mi dóctor, son seis mil!” El hombre, con los motores embanderados, sacó de su cartera una tarjeta y le balbució que pasara mañana por su bufete a cobrar, y el taxista encolerizado, lo regresó a la zona de los bares, pero con tan mala suerte para el Doctor, que se lo entregó a los porteros de otro bar, que no sabían qué hacer con ese bacalao. (Continuará)

Los sitios de Toby:

Fundación Yara http://fundacionyara.spaces.live.com/personalspace.aspx?_c02_owner=1

Cibertobyopina http://cibertobyopina.spaces.live.com/PersonalSpace.aspx?_c02_owner=1


sábado, 1 de septiembre de 2007

EN LA BARRA DE ESTE BAR TEX MEX TOMANDO TEQUILA/ Carlos Zerpa

Mientras escucho “Time” de Pink Floyd… Tequila, Tijuana y Time, esas tres letras “T”, hacen buenas migas y me dejo ir en ensueños, “Kicking around on a piece of ground in your home town… Waiting for someone or something to show you the way…” Bien, bien por los del “Fluido Rosado”.

Aquí estoy en este bar Tex-Mex tomando Tequila y tomándome también una estupenda sopa picante de tortillas, pidiendo una Tequila más y extasiado con la música… ¿De cuál disco es esa canción?, le pregunto a la bartender… Si, si ya se que es de Pink Floyd ¿Pero, qué disco? La cantinera no lo sabe y se encoge de hombros, pero las miradas de los jugadores se posan en mí…

El juego de poker se interrumpe de inmediato y uno de los jugadores se pone de pie y se dirige hacia mi, me mira a los ojos y me dice: “es de un concierto en vivo y de este álbum doble llamado “PULSE”, al cual se le prende y se le apaga la lucecita roja”… Es en verdad una maravilla (digo yo) y justo esta pieza “Time” junto con “Money” son mis favoritas. El jugador de poker el cual resultó ser el dueño del hotel y por ende del bar, se siente tan complacido conmigo al saber que también me gusta la musica de Pink Floyd…. Que feliz regresa a su juego, manda a subir el volumen del disco y a ponerme la botella entera de Tequila frente de mí…

Me gusta en verdad estar aquí, cuando vuelvo al hotel con frío y cansado, es agradable entonces calentar mis huesos no junto al fuego, sino con sopa Azteca y mucho Tequila… Y esta noche más que nunca.

Grita el dueño del lugar: Esta noche estoy ganando yo al poker, gracias a Pink Floyd y a este visitante extranjero, que me ha traído mucha suerte…

Esta noche (digo yo) se con seguridad que “NO” pagare por mis Tequilas pues, ya sé que irán por cuenta de la casa… Yesssss!!!!!


Carlos ZZ Zerpa

Fotografías de mi obra aquí

http://www.flickr.com/photos/zappazerpa

Lo que escribo aquí

http://carloszerpa.blogspot.com










miércoles, 29 de agosto de 2007

LA PRIMERA VEZ DE TOBY / José Alvarado (Toby)

( Crónicas bohemias de Caracas, desde Miami ) Soy el menor de siete hermanos, tres hembras y cuatro varones de los cuales yo soy el maraco, o sea el más pequeño y el más distante generacionalmente hablando por la diferencia de edad que me separa, sobre todo, de mis hermanos mayores.

Mi primera relación con una barra en un bar caraqueño, fue cuando cumplí dieciocho años. Mis hermanos, quienes se habían estrenado en la sexualidad con las prostitutas de los años cincuenta, que según cuentan eran tan buenas que hasta se enamoraban, quisieron regalarme en mi emblemático cumpleaños una noche de farra en uno de esos botiquines de luz roja de Sabana Grande.

Con la delicadeza que correspondía a unos instructores curtidos en esos ambientes, me daban indicaciones sobre cómo detectar el momento en que el próximo trago te puede dejar noqueado en la barra y cómo jamás debes sentarte de espaldas a la puerta del bar, aderezadas con un “mírale el traserote que tiene esa mesonera”, cosa que me extrañaba mucho porque de todas las mesoneras que había, sólo querían llamar mi atención sobre aquella señora trajeada con un vestido muy escotado de satén rojo, quien cada vez que yo chequeaba la acotación de mis hermanos, me tiraba besos y me hacía ojitos.

Al cuarto whisky, desinhibido por tanta confianza y comunicación fraternal, les confesé a mis hermanos que yo fumaba mariguana desde los quince y que me encantaba hacer el amor con mis compañeras de clases bajo sus efectos mientras escuchábamos rocanrol, y que además había tenido varios encuentros sexuales durante las vacaciones familiares con algunas primas.

A mis hermanos, lo único que les quedó fue decirme, en un tono de reclamo: “¿tu no sabes que fumar esa vaina es ilegal?

Años después me confesaron haberse cortado todos por mi precocidad sexual y yo les dije que no era una virtud personal, sino de la década de los sesenta. De todas maneras el contrato de la señora de satén rojo no se perdió, al sexto trago la sensualidad de su voluptuosidad de vedette de cine mexicano, enmascarada en las tinieblas rojiazuladas, levantó la insaciable sed de mis dieciocho años.

Realmente me hice asiduo visitante de bares desde que me divorcié la segunda vez, agarré un barranco de año y medio bebiendo de lunes a viernes ron con aguaquina y escuchando al final de la pea salsa en el Maní o en el Tío Pepe, hasta que un buen amigo, de quien no recuerdo su rostro por la oscuridad del sitio y por mi estado lamentable, se me acercó y me consoló diciéndome que se había enterado de mi separación y que lamentaba mi tristeza, para después preguntarme ¿Y cuántos años tenían juntos? Yo, casi al borde de las lágrimas y con el mejor de mis lastimeros gestos, le dije “trece años”, lo cual acompañé con un movimiento negativo de mi cabeza que quería significar algo así como toda una vida.

El, reclamándome, me respondió: “pero bueno, es que tú también eres una vaina seria”. Yo lo miraba sorprendido y él termina diciéndome: “tú sabes lo que es tirar con el mismo guevón durante tanto tiempo…¡ponte en su lugar!,” al día siguiente ya no había dolor y aquella aclaratoria tan sólo me había costado el precio del whisky que le brindé.

Ahora los bares se me han convertido en parques de diversiones donde a veces nos provoca la montaña rusa y otras un inofensivo tiovivo, pero la más grande de sus atracciones es su variopinta fauna. (Continuará)


lunes, 13 de agosto de 2007

AQUÌ VA MI HISTORIA EN UNA BARRA DEL DF EN MÈXICO./ Carlos Zerpa

¿Cuánto le debo cantinero?...
Son cien pesos joven...
¡¡Ja!!! Me encanta que me digan joven... bueno son cien pesos, pero al menos me llevo una buena historia para escribir en mi cuarto de hotel. Estoy en el bar “Isabel La Católica”, en pleno centro histórico y a pocas cuadras del Zócalo, en este bar de mala muerte y de muerte lenta, tomándome una chéla fría, una Victoria acompañada de un Tequila Sauza Hornitos, a la manera Tex Mex.

Este lugar está lleno de vaqueros, parece que estuviera en la frontera con Texas, en Tijuana o en Tecate, pero estoy en el mero DF... la barra del bar es de fórmica verde imitando mármol, las paredes atiborradas de fotos de artistas Mexicanos, fotos de: Jorge Negrete, Cuco Sánchez, Pedro Infante, Tin Tan y Agustín Lara, este bar, lleno de hombres con sombreros ala ancha y botas de piel de serpiente cascabel, todos serios y con bigote, todos con la vista fija en la televisión mirando el fútbol. Para mi tan solo son un equipo con uniforme azul y otro con uniforme amarillo, pero para sobrevivir en este sitio, me mimetizo, me fijo que todos van a los de camisa amarilla y yo... pues también... ¡métele un gol changuito, pendejo de mi vida, amor de mi vida, pendejo de mi amor!!!!

Me tomo mi Tequila con mi cerveza fría, que llega con cacahuates y papas fritas, bebo la cerveza directo de la botella sin usar el vaso, así directo del casco cuate, de la punta, del pico, como nos las tomamos todos en la barra... el de al lado no toma chelas, ese toma cubas, ya anda muy cuete tomando coca cola con ron Jamaiquino y ya no puede ni beber... ¡chiiiiin!!!

Casi un gol, pero el arquero de amarillo la desvía y la saca fuera del arco, todos brindan y yo también, aquí todos se conocen, toman Tequila, ron blanco, cervezas o cubas, llegan unos mariachis y cantan: “Que bonitos ojos tienes, debajo de esas dos cejas, debajo de esas dos cejas, que bonitos ojos tienes...” llega mi segunda Tequila Hornitos 100% agave y mi segunda Victoria bien fría, todos brindan y yo también, llega una pareja de Alemanes con su diccionario y se sientan en una mesita a tomar cerveza, yo ando solo, me llamo Mr. Solo, ¿pero donde están mis amigos Mexicanos? ¿Dónde está el Luis Motta, el Joe Rocker, la Olga Margarita, el Santiago, la Milena, la Julen, el Jorge Lesc, la Maris, Victor Muñoz, Xavier Bermudez, la Ruiz....donde coño están?

Solo hay tres mujeres en este bar, las tres usan suéteres grises con un zipper hasta el cuello, toman también cerveza directo de la botella, se besan con algunos y se abrazan con otros, me doy cuenta que las tres usan pantalones gruesos de algodón color azul marino, que usan botas negras, altas de cuero y trenzadas, me doy cuenta que las tres son policías.

En la pared y al lado del televisor hay una imagen de la Virgen de Guadalupe, en brillantina, lentejuelas y con luz de neón, los Mariachis cantan “El Rey”... “Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar, rodar y rodar, rodar y rodar...” yo pago la cuenta, me siento como una piedra rodante, like a rolling stone, ¡coño cien pesos!!!!! Salgo a la calle y me voy al hotel, la noche está fresca, en verdad hace frío, me gusta el frío, me protege mi black lether jacket, ¿dónde chingao está mi cuate Jorge Lescale? De seguro vestido como el Zorro, con su capa y su espada, cabalgando la noche, ¿por qué chingao tengo que escuchar a esos Mariachis y no a Frank Zappa? Justo hoy que me he comprado el doble CD “Guitar”... y no tengo en mi cuarto donde escucharlo, en la pared justo antes de entrar al hotel veo un dibujo de un conejito blanco que sentado lee un libro titulado “Toñito”.

Llego al cuarto, me doy un baño de agua tibia, me dispongo a escribir esta historia, me tiro en la cama a escribir esta historia... mañana será otro día… puta madre tengo pronto que cómprame una lap top y un CD player portátil…Carlos ZZ Zerpa

http://www.rasgadodeboca.blogspot.com/
/

Fotografías de mi obra aquí
http://www.flickr.com/photos/zappazerpa


Lo que escribo aquí
http://carloszerpa.blogspot.com


El Blog Planeta Zappa aquí
http://planetazappa.blogspot.com/


Click aquí