sábado, 27 de octubre de 2007

viernes, 26 de octubre de 2007

LA TABERNA ERRANTE / Gustavo Méndez

“La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo”

G.K. Chesterton

La cicatería de mi amigo barroso es conocida en los figones de Las Mercedes. Se la encomia y no se la denosta porque así como es cierto que nunca ha invitado una copa a ningún parroquiano tampoco se la ha gorreado nadie. Esa noche, antes de entrarle a su comedida ración diaria de whisky, preguntó por precios. La respuesta: —“el nuevo impuesto, usted sabe”, lo hizo montar en ira.

A la edad del roñoso, no puede llamar al pueblo a la calle, a la insurrección, bajo la lluvia, con gases lacrimógenos, como lo hicieron los valientes estudiantes uno de estos días. Se limitó a amedrentarnos con las nuevas medidas que el gobierno tomaría, fuertemente influido éste por algún fundamentalismo religioso. Sería la abstención del consumo de bebidas alcohólicas, como una suerte de fast track al Paraíso musulmán.

Es sabido que los gobiernos —cualquiera de ellos— detestan y envidian la felicidad de sus ciudadanos. “El poder dejaría de ser poder si no tratase de poner obstáculos y límites y de incordiar el disfrute de los mínimos placeres de la gente”, nos dijo. Habituado a soslayar los problemas y pensar en las soluciones, propuso la ejecución de un plan que llamó «LA TABERNA ERRANTE», tomada, naturalmente, de la literatura de ficción y no de algún texto revolucionario, de los que se escribían cuando la Revolución era revolución y no parodia retórica.

Con ligereza, la obra de G.K. CHESTERTON «THE FLYING INN” podría ser tomada por una novelilla dirigida a provocar la risa de sus lectores (mínimo placer). En verdad, quizá porque el humor es más subversivo que la ‘gravedad’ la novela es un espectacular canto a la libertad. CHESTERTON era un tenaz partidario de casi todas aquellas actividades que, a la descubierta, por perseguir la felicidad, están prohibidas, son inmorales … o engordan. Fumaba y bebía, antes y después de consumir gruesas lonjas de cualquier mamífero de 4 patas. Y lo celebraba y aconsejaba la imitación.

En la novela, el gobierno dicta un decreto por el que se ordena el cierre de toda taberna en Inglaterra. Dalroy y Hump, los 2 héroes (nunca mejor utilizada la expresión) hacen rodar por toda Inglaterra el único (inacabable, por fortuna) barril de ron que pudo sobrevivir al holocausto ordenado. La pertinaz persecución del régimen no podía evitar que en cualquier paraje levantasen una ‘barra errante’ para convocar a los ciudadanos al festejo, a la alegría, a la celebración del día, a la tertulia, y, por supuesto, a burlarse de los gobernantes.

Si quieren saber el final de la novela, envíenme un e-mail a gema1943@gmail.com. Coloquen en “Asunto” la frase “TABERNA ERRANTE”. O haga click en el título de esta nota y obtenga una copia de la versión original en inglés.

jueves, 25 de octubre de 2007

DEBORA KERR, CLASE ESCOCESA/ © Carlos M. Montenegro

Desde la invención del cinematógrafo a principios del siglo XX ninguna industria entendió mejor el negocio como la norteamericana. El condado de Hollywood en la ciudad californiana de Los Angeles a los pocos años ya era conocido como “La Meca del Cine” y otros muchos títulos alegóricos. Me voy a quedar hoy con el de “Fábrica de Estrellas”, que no es poca cosa.

En efecto, nadie como Hollywood supo lanzar a la más alta popularidad mundial actores y actrices de todos los calibres, antes que la televisión y por supuesto Internet, usando las salas de proyección de películas y la fotografía en el papel de revistas y periódicos.

En el caso de las actrices, después del período de “entrenamiento” del cine mudo y el primer sonoro, que produjo descomunales divas que sabían cantar, bailar y a menudo hasta actuar – casi todas rubias por cierto – y tras la II guerra mundial, Hollywood dio un viraje y comenzó a especializarse más. Las nuevas estrellas fueron favorecidas por la enorme maquinaria publicitaria de los estudios, la calidad del sonido y el color en las pantallas. Pero además las actrices traían con frecuencia un bagaje de oficio, que las hacía diferenciarse notablemente de las de antes de la guerra.

Puede decirse que las nuevas estrellas de los cincuenta se dividían en dos grandes grupos: por un lado las de gran belleza y enorme sensualidad tipo Ava Gardner, Rita Hayworth y Marilyn Monroe, que llegaron a ser verdaderas diosas de aquel olimpo de celuloide – adoradas y deseadas en el mundo entero – y por otro una nueva clase, no menos hermosas pero que su principal atractivo se basaba en sus cualidades interpretativas y sobre todo en su sereno “glamour”, porte elegante y gran estilo como Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, Grace Kelly y una muy especial: Deborah Kerr que nos acaba de dejar la semana pasada víctima del Parkinson.

Nacida en Hellensburg, Escocia en 1921, pelirroja, de una finísima belleza y de un sereno “charm”, comenzó su carrera en Inglaterra donde tuvo gran éxito con “Mayor Bárbara”, una de sus primeras cintas, y pronto fue captada por la MGM que inmediatamente la convirtió en una de las más grandes estrellas de Hollywood con películas como “Las minas del Rey Salomón (1950), “Quo Vadis”(1951), “El prisionero de Zenda (1952), “De Aquí a la Eternidad” (1953) “El Rey y yo” (1956), “La noche de la Iguana” (1964), “Algo para Recordar” y así hasta medio centenar de producciones, dirigida por los mejores de la época que se la disputaban al igual que los actores.

Burt Lancaster dijo que un actor no se consagraba si no hacía al menos una película con Deborah Kerr. Curiosamente la escena de ambos en “De Aquí a la Eternidad, besándose en la arena de una playa se convirtió en una de las más eróticas del cine. Su fantástica carrera de buenas películas le dio 6 nominaciones al Oscar, que nunca obtuvo por cierto, sin embargo en 1994, la Academia enmendó tal vez su error concediéndole la estatuilla en reconocimiento a su enorme aporte a la industria del cine.

Sorprende ver el enorme despliegue en los medios de caras y cuerpos bellos, con el único mérito de lucir narices, bocas y tetas de “marca”, y el magro centimetraje para actrices con la talla de Deborah Kerr.

carlos.managerman@gmail.com

miércoles, 24 de octubre de 2007

ARTE EN LA BARRA/ Fotografías de Julio Iribarren

VAYA DIRECTAMENTE AL SEGUNDO CUERPO/ Click en el título

UN BAR CALLEJERO EN PARÍS/ Firmin Mutoto Luemba

Desde hace unos años, en la calle Faubourg Saint-Denis de París, al finalizar la jornada, se forman espontáneamente unos grupitos de africanos que se apoderan de la acera y la calzada para conversar y tomar cerveza, como en cualquier barra de bar. La gente va llegando para “socializar”, y al poco rato se forma un verdadero bar callejero, donde se habla y se bebe de pie.

Un hombre con ropa tipo militar, oriundo de Costa de Marfil, es uno de los asiduos de este bar espontáneo. Empieza diciendo: “Mi nombre es Tshatsho pero me llaman «Sargento», hice la guerra en mi país, después me metieron en la cárcel pero logré escaparme...” Una vez que entra en confianza, Tshatsho confiesa: “En realidad, yo sólo soy un reggae man.” Para convencerse, suelta algunas palabras en inglés, adoptando un acento a lo Bob Marley, y se pone a fumar marihuana, “un estimulante que nos ayuda a seguir por los caminos de la vida...”.

Otro de los asiduos es el manager de un grupo musical todavía desconocido, «Distribuidor Automático». Me explica el origen de este bar callejero: “En los bares nos venden la cerveza a 5 euros, pero en el auto-mercado la compramos a 1,50. Y como no podemos reunirnos en los auto-mercados, nos reunimos en esta calle... Todo comenzó siete años atrás, cuando Tantine Rosy, una africana dueña de un restaurante de especialidades marfileñas, ubicado ahí cerca, en el callejón, cerró su negocio, donde acostumbrábamos a reunirnos entre compatriotas, para echarnos tragos a bajo costo y socializar tranquilamente. Como no había nada para sustituir el lugar, los que frecuentábamos el negocio de Tantine Rosy empezamos a reunirnos aquí...”

Pero los vecinos soportan mal a estos “bebedores ambulantes” sin origen definido, que encochinan la calle con las botellas vacías. Y el dueño de un bar pakistaní ve con malos ojos la fuerte competencia de esta barra sin asientos y a precios solidarios.

La policía viene de vez en cuando, por las quejas de los vecinos: “Al principio nos pedían la identificación, pero como no somos inmigrantes clandestinos, ahora nos dejan tranquilos... Además, para hablar claro, no se puede decir que esta calle sea una calle residencial: es la calle de las putas... Así que los policías ahora se limitan a quitarnos las botellas y vaciarlas. Cuando se van, compramos otras y seguimos con la tertulia... Como no somos unos indocumentados, la policía nos tiene sin cuidado...”

Estos bebedores callejeros, africanos en su mayoría, se reúnen para discutir acerca de lo humano y lo divino: la política, el fútbol, las mujeres, los amigos comunes... Todos tienen un empleo y la mayoría son padres de familia. “Pero ninguno traemos a nuestra esposa...”, declara uno de ellos. Y otro explica “Yo trabajo 15 días en Auxerre, y vengo 15 días a París para descansar...”

La ventaja de esta barra espontánea en París es que cuando uno de estos bebedores callejeros se emborracha, no hay peligro de que se le aplique la ley de los bares africanos: allá, quien rompe una copa, la paga... ¡Salud, compadre!

Versión y traducción: Amelia Hernández

lunes, 22 de octubre de 2007

DEAMBULANDO EN TORNO AL 4 GATS / Tulio Monsalve

La casualidad y el mas puro azar de esa ciencia barroca del Internet nos llevó a descubrir una Avenida muy corta del Barrio Gótico, de Barcelona, cuyo nombre ya era una anunciación, Portal De L´angel. Desemboca en la ultra conocida Plaza de Cataluña y cual río, va a terminar en un castillo, a cuyos lados se desvanece en dos callecitas, muy del clima del Barrio.

Por allí caminaba, en una des esas peripecias que nos inventamos para derrotar ese corto mal tiempo que hay que sobrellevar, entre tu improductivo y estrepitoso arreglo y vestimenta y el amplio y cuidadoso que corresponde a las delicadas operaciones que en ese manejo ejecutan las mujeres.

De pronto apareció ante mi el nombre de una calle: Montsió. Que resultaba tan extraño como tantas de los cien que había ido almacenando en el sin sentido de lugares que miras, pero no ves. Fue un nombre, singular, llamativo, pero sin conexiones aparentes con mi reducido aparato de memorización. Muy al rato, el nombre volvió a hacer pequeños corto circuitos. De pronto ya el asunto se mantenía en una reiteración de impulsos intrigante. Decidí adentrarme en la estrecha vereda y tratar de descubrir que era lo que me atraía. Estaba ya casi seguro de que por algún lado este nombre recordada algo.

De súbito apareció frente a mi un nombre, la Casa Martí, colocado en la pared en una placa que aludía a su Arquitecto, Joseph Puig , me dije, tal como mi amigo y respetado Arquitecto catalán - venezolano José Puig.

La casa que descubro llama la atención por su raigambre medieval gótico, con bellos e irrepetibles ornamentos de cerámica y complejos pero bellos adornos de hierro forjado. Leo el nombre del local, que ahora aloja, Els Quatre Gats. Un medallón anuncia: fundado el 12 de junio de 1897. Para el momento era un cabaret, me sorprende la belleza del local y sobre la nobleza y fuerza de su barra muy cuidada hoy, por el barman León, a secas y ya.

La mezcolanza de los asistentes, en el momento de su inauguración, así como su sobradas capacidades e ingenió dio como resultado intelectual, entre otros, el surgimiento de formas tan expresivas como el modernismo, que se enfrentaba a las no pocas convenciones sociales de la burguesía del momento, fue lugar de ruptura con el naturalismo y la retórica romántica, tan de moda en esa Barcelona y Europa de fin de siglo.

La fiesta de los amantes de esa grandiosa barra duro del 1896 a 1903, la bohemia que albergaba y la aventura embriagadora que todos brindó, de pronto se esfumo y como era de esperarse terminó en una dolorosa resaca. Poco a poco los contertulios se fueron desparramando y en vista del desahucio la Revista l'Esquella de la Torratxa ilustraba el desencanto de los barceloneses por el cierre del local con un texto a una caricatura que decía: Ya que Pere nos ha plantado / como quien dice sin avisarnos / ¿no habrá una alma buena / que quiera venir a ampararnos?.

El local volvió a resurgir por los 20 y si antes alojó a Rubén Darío, declamando, a Pablo Picasso, ilustrando la carta del menú, esta claro en las biografías de Buñuel la de Salvador Dali, y Utrillo, que sus sillas los alojaron y sirvieron bebidas, allí se oyó a Albeniz y a Granados, y, a pesar de sus rigurosos hábitos sociales también brindó de beber, una que otra colada de ajenjo a los arquitectos Doménech y Antonio Gaudi.

Els Quatre Gats se instaló y la gente que, de manera incondicional, lo frecuentó: artistas e intelectuales, calificados modernistas, en su mayoría preconizaban cambios ideológico y culturales destinado a afectar al conjunto de lo social y las artes del mundo. Sus aires venían de la Comuna de París, se entroncaron con la Revolución Rusa y sin duda se conectaron con la vanguardia anti franquista, a no dudar, e inspirados, por los aires de todas estas revoluciones impulsaron los movimientos simbolistas e impresionistas que soplaron por todo Europa occidental. Desde allí se ordenaron los escudos de una eterna izquierda que no cesa de vivir y de ser referencia de la política de hoy, allá en Europa y acá en América.

Estar en la Barra de Els Quatre Gats e impulsarse con un vino y mirar este entorno, es comenzar a soñar en ¿cómo sería el Pablo Picasso, que colocó allí su primera exposición pública?. Eso vale la pena, por la barra y su significado y por el azar de toparme con la Calle Montsió y revivir ese glorioso mundo del intelecto.

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ECHARSE UN PALO EN LA CALLE MÁS PELIGROSA DEL MUNDO / €dgar J. $ánchez

(Foto: Calle Real de Caracas)










No es que querramos referirnos a los preocupantes niveles de inseguridad existentes, pero vale decirlo así. Muchos nos hemos echado un palo en la calle más peligrosa del mundo. Y ocurre, que hace muchos años, cuando Caracas aún era una modesta población, los agricultores de Sabana Grande o Chacao, recogían su cosecha y a lomos de mula, la traían a Caracas, para venderla en el Mercado Principal ubicado entre las esquinas de Traposos y San Jacinto, frente a la casa natal de El Libertador Simón Bolívar. Para esto, llegaban con la recua hasta el Paradero, lo que da nombre a la esquina ubicada al este de la Cruz Roja. Desde allí uno de los jefes del grupo se dirigía en sentido oeste, cruzaba el río Anauco y llegaba hasta una alcabala ubicada en la última calle de Caracas en la esquina que hoy lleva ese nombre, donde está La Cita. Allí se pagaba una suerte de peaje y le dejaban entrar a la ciudad con su mercancía: papas, yuca, lechugas, zanahorias, etc…, pero, no podían continuar por esa calle ya que la misma era la Calle Real de Caracas, de tal forma que debían cruzar a la izquierda y tomar la vía paralela que los llevaría hasta el mercado principal. Un ligero ejercicio nos permite ver que esa calle, la que comienza en el Paradero, conocida como la Calle Real, llega hasta la Catedral de Caracas y continúa hacia el Camino Nuevo, que llevaba a La Guaira. Volviendo a nuestro cuento, como dijimos, al llegar a la esquina donde estaba la alcabala debían cruzar a la izquierda para tomar la paralela, pero la situación era de tal peligrosidad que a alguien se le ocurrió poner un cartel en esa esquina, una advertencia, que decía Peligro, de donde deriva el nombre que hoy lleva esa esquina. El cuento continúa: y era tal la peligrosidad que una cuadra mas abajo otro vecino también advertía con otro aviso en el que se leía Pele’lojo, manténgalos bien abiertos porque algo le puede ocurrir. Pero, la situación era tal, que una cuadra mas abajo, hacia el sur, cuando la Plaza Carabobo no estaba unida al Liceo Andrés Bello, justo en la esquina donde estuvo por muchos años el Colegio Santa Rosa de Lima, un edificio que después perteneció al Instituto de Comercio Santos Michelena, había un barriecito muy malo con unos botiquincitos igual de malos, y una noche llegó un tipo con unos palos demás, por lo que algunos aprovecharon para bajarle los pantalones y…. someterlo a lo peor, lo que dio pie a que la esquina pasara a llamarse Quitacalzón. ¿Se imaginan ustedes, cómo era esa calledonde encontramos las esquinas de Peligro, Pele’lojo y Quitacalzón.? Definitivamente, la calle mas peligrosa del mundo. De manera, que si usted ha ido a La Tertulia, La Cita, El Basque, el Guernika, u otra de las sabrosas tascas de esa calle, también conocida como la Calle Guillermo José Schaell, en homenaje a un recordado periodista y Cronista de Caracas, usted se
habrá echado un palo en La Calle Mas
Peligrosa del Mundo.

COTO AL FRENESÍ ALIMENTICIO


Investigadores del KING’S COLLEGE, en Gran Bretaña han concluido una investigación que identifica el circuito cerebral responsable de controlar la cantidad de alimentos que los seres humanos (los mamíferos, en general) ingieren. Las regiones córtico-límbicas del circuito cerebral reciben una señal provocada por una hormona en el sistema digestivo. Es en ese ‘centro de recompensa’ donde se provocan y controlan las sensaciones de hambre, satisfacción, saciedad, etc. La investigación permitirá en un futuro próximo sintetizar la hormona para que, p.ej. con unas pocas gotas en un vaso de agua (de cerveza, vino, para el caso), se produzca la inhibición de nuestro apetito.

Esa manera de controlar el ‘frenesí alimenticio’ no es una buena noticia para nuestras tascas. Ver más en:

http://www.nature.com/nature/journal/vaop/ncurrent/abs/nature06212.html

sábado, 20 de octubre de 2007

DUELO EN LA BARRA/ Gustavo Méndez

Octubre es mes que se asoma a mis recuerdos, casi siempre sin nostalgia. Oficialmente se lo toma como el de la Revolución Soviética (1917); también es el de la asonada aquélla que derribó a Medina (1945). En 1967, también el 18, nos graduamos en la UCV algunos taberneros que ya para entonces lo éramos. Para celebrar esto último, me preparaba para embarrarme con los compañeros, pero …

Inadvertidamente, miré y oí en TV la sesión de la Asamblea Nacional donde se pisaba el acelerador a la discusión de la nueva Constitución. Disertaba alguien que en otras épocas pasaba (¿posaba?) por ser un “HUM” ―neologismo por HUManista y también por HUMorista―. Tomé la imagen justo cuando el exHUM, en nombre de la igualdad, decretaba la MUERTE DEL CLAUSTRO, refiriéndose a la operación gubernamental dirigida a la toma del control de las Universidades autónomas.

Aunque significase la MUERTE DE LA UNIVERSIDAD me gustó la iniciativa porque supuse que la Asamblea la extendería a instituciones donde tampoco la igualdad existe, p.ej. el Ejército, la Iglesia o el Poder Judicial, para nombrar sólo algunas. ¡Cuánta maravilla! Los Generales, los Cardenales (habrá una Iglesia Nacional, como en Inglaterra) y los Magistrados del TSJ, serán designados por los soldados, los feligreses, los abogados y los presos, aparte que ahora tendremos igual plebeyo ropaje, sin esas señoriales distinciones que significan los soles, las charreteras, las togas, los birretes.

Distraídamente, traté de precisar los aplausos al discurso. No los oí cuando el exHUM nombró al primer Rector republicano, JOSÉ MARÍA VARGAS; tampoco cuando mencionó a JESÚS MARÍA BIANCO, por él llamado “El Rector Magnífico”. Se entiende que los diputados no aplaudieran; no están acostumbrados a considerar los méritos civiles y probablemente tampoco sabían quiénes eran esos Rectores. Por la atronadora ovación que recibió el orador cuando mencionó al personaje militar autor de la iniciativa, me percaté que no era que los diputados estuviesen dormidos o distraídos.


¿CARUJO le gana a VARGAS?, dudé por mi cuenta y rememoré el famoso diálogo: ―«Doctor Vargas, el mundo es de los valientes», a lo que Vargas habría respondido ―«Se equivoca. EL MUNDO ES DE LOS HOMBRES JUSTOS». También recordé a otro sublime Rector: Don MIGUEL DE UNAMUNO y lo historia que rememoro: otro militar berreó en una Asamblea Universitaria en Salamanca: ―«Muera la inteligencia», a lo que como se sabe, respondió: ―«Venceréis pero no convenceréis».

La muerte provisional de la Universidad
que me graduó me impidió celebrar la fecha; el duelo superó al regocijo, pero como la barra aguanta todo, me doy el lujo de corregir al gran vasco y os digo: ―“NI VENCERÉIS NI CONVENCERÉIS”. Será porque los jóvenes, los verdaderos estudiantes, me han enseñado que la vida no es derrotable y porque sabemos de siempre quien es el ganador en el enfrentamiento entre el pensamiento y la espada. ¿ALGUIEN RECUERDA AL CARCELERO?

La vida no es derrotable

viernes, 19 de octubre de 2007

miércoles, 17 de octubre de 2007

DESPUES DE MUCHOS TRAGOS / Carlos Zerpa

Después de muchos tragos, después de muchos unos tragos de más, nos dispusimos a regresar a casa, con los ojos chinos de sueño... por mi parte, yo tenía mucho porque celebrar… Novia nueva y cumpleaños, todo a la vez… es que después de tomar tanta vodka uno piensa que no ha bebido nada... el circulo se cierra y es tanta la intoxicación etílica que pareciera que uno no ha tomado nada

Ebrios, borrachos, todos, entonces decidimos al unísono regresar a casa, todos menos Julio Iribarren, quien decía que la única manera de regresar, de que se fuera, era si llevaba consigo el trago del estribo, se sirvió entonces en un vaso de plástico “el rútero” y así fue como con el vaso en mano que se subió al carro a duras penas, después de discutir con él por casi una hora. Convenciéndolo de que no podía manejar en ese estado de embriaguez, al fin cedió en darle las llaves del automóvil a Santiago Espinosa de los Monteros, pero en verdad era la misma vaina, todos estábamos igual que él, igual de borrachos, La Urraca, santiago, Julio, Alexis Mújica, Víctor… Era una inconsciencia manejar así, ninguno debía manejar, debimos llamar a un taxi, pero no lo hicimos.

Luego tomó el volante Víctor y comenzó con la pendejada de manejar todo el trayecto hasta la casa en retroceso, así como lo oyen “Víctor Cadet, manejó todo el trayecto hasta la casa en retrocesooooo” puso reversa e hicimos el viaje con el auto hacia atrás, así lo hicimos para sorpresa de todos, entre sustos y risas.

La idea mía para cerrar con “broche de oro”, (craso error) fue invitarlos a mi casa para escuchar un disco de José Feliciano en donde cantaba esa estupenda canción de despecho: “Toma este puñal, ábreme las venas, quiero desangrarme hasta que me muera, no quiero la vida si he de verte apenas, pues sin tu cariño no vale la pena...” y nos fuimos a mi casa a tomar un par de vodkas que en verdad fueron otra botella y media y a escuchar a Feliciano y después mucho rock and roll de los años 60s...

El resultado ya lo ves… esta mañana, la sala estaba llena de borrachos dormidos en los muebles y tirados en el suelo y mi mujer más arrecha, más caliente que plancha de chino... cosas de palos me decía Julio.

martes, 16 de octubre de 2007

EL TEMPANO QUE SE DERRITE/ Gustavo Méndez

No debe decirse que AL GORE, el último ganador del Nóbel de la Paz sea un advenedizo del ecologismo: antes que Busch lo retirase de la política contingente ya se le conocía con el mote de ‘Mr. Ozono’. Por otro lado, se sabe que la ‘izquierda’ europea —tan influyente en el Premio— una vez admitido que no estaba a la vista la llegada de la “madrugada roja en que toda injusticia sería vengada” se dedicó a favorecer la radicalidad de las causas parciales y/o lejanas: feminismo, ecologismo, indigenismo, teología de la liberación, castrismo, chavismo, marginalidad … ¡y déle, que va en bajada! Ese día, en aquella barra, con la atención colectiva puesta en el juego, me atreví a decir que la concesión del Premio no era sino otra manifestación del viejo milenarismo judío-cristiano (¡y marxista!), según el cual la historia camina ‘linealmente’ y va hacia el "final de los tiempos’. Esa visión catastrofista ha atrapado la imaginación del mundo occidental durante miles de años. En tiempos tormentosos, nunca falta un misionero que anuncia el ‘fin del mundo’ y se hace rodear por adoradores. En este sentido, GORE quizá no sea sino una suerte de ‘remake’ de predicador medieval de los que tanto éxito obtuvieron en la galaxia pre-Gutemberg ―como aquel Dolcino que Humberto Eco tanto cita― y que, ahora, estimulados por la digitalidad, la expansión de los medios que transmiten imágenes y otras modernidades, logran que su voz se extienda con eficacia.

Más recientemente, a finales del SXIX, en otra crisis de energía y de transporte, la proliferación del estiércol soltado por los caballos que tiraban de los coches, dio pábulo a que los milenaristas que precedieron a GORE hicieran creer a las asustadizas masas neoyorkinas que estaban en presencia de una crisis ecológica sin precedentes que conduciría al ‘fin del mundo’: hedor, enfermedades respiratorias y fiebres tifoideas. Ahora, en su película “UNA VERDAD INCÓMODA” GORE, este nuevo milenarista, pronostica otro Apocalipsis. La tesis es simple: el desenfreno en el consumo de energía fósil producirá un calentamiento global, una vez que la atmósfera sea saturada por las emanaciones de CO2. Noten la coincidencia escatológica (en el segundo sentido del DRAE, no en el primero): ‘bóñiga de caballos’ en la anterior crisis; ‘estiércol del Diablo’ en esta otra.

Los lobbies mundiales asociados al comercio del petróleo han demonizado a GORE, los petroestados callan. Pero lo cierto es que ‘Mister Ozono’ pronostica que los glaciares de Groenlandia se derretirán y provocarán un ascenso del nivel del mar, a escala mundial, de aproximadamente 7 metros. Parece ser que las escenas de la película donde desaparecen bajo las aguas lugares como Holanda, Shanghai, Calcuta y Bangladesh, son terroríficas.

Otro día, meditando en frente de un whisky con abundante hielo se me ocurrió conversar con unos científicos amigos, quienes precisaron algunos puntos, entre otros: 1) El hielo del Ártico se derrite, pero el agua de la Antártida se congela; 2) No está determinada la proporción en que el calentamiento global, por un lado, y las corrientes submarinas, por otro, influyan en esa licuefacción; 3) La tesis de GORE desdeña la posibilidad de que el desmesurado aumento del precio del petróleo induzca a las naciones industrializadas a utilizar fuentes alternativas de energía, no contaminantes, cuya tecnología ya está a su alcance y cuyo costo empieza a estarlo (hidrógeno, biodiésel, etanol, captura de energía solar y eólica, etc.). No importa, perdonamos a GORE. Si éstos son errores, son explicables. Lo que no lo perdonamos es haberse dejado arrebatar la Presidencia por BUSCH.

Excepcionalmente, mientras obtenía la gratuita información, no llegué a probar el whisky y los témpanos con que suelo tomarlos, se derritieron. Advertí, sin embargo, que el nivel del líquido no aumentaba demasiado y el vaso no se derramó. ¡SE APRENDE MÁS EN LAS BARRAS QUE EN LOS LIBROS!

A propósito de MILENARISMO (¿MINERALISMO?), vean a FERNANDO ARRABAL, divinamente ebrio, tratando de disertar sobre el tema en:

http://es.youtube.com/watch?v=xVMSrqtsAow

DELIRIO EN LA NAVE II (FIN) / Pablo Antillano

(VIENE) Bruno es implacable. Prefiere concentrarse en su propia enfermedad. Palo, palito, palique, palitraque”. Ha convertido la borrachera en un objeto de estudio. Lee a Raúl Madueño, a Charles Kany , a Rosenblat y últimamente trata de aprender de memoria los hallazgos lingüísticos de Édgar Colmenares del Valle, quien en Designaciones de borracho en el habla venezolana (Editorial Grano de Oro, 1989) ha analizado la vitalidad, procedencia y distribución geográfica de las voces que en Venezuela designan la actividad de bebedor: el borracho, el adicto, el fastidioso, la bebida, los locales, los pasapalos, la sobriedad, etc...

—Escuche poeta —se le oye leer en sus tardes más tristes— así se le dice a la borrachera: Aguardientera, ajumina, alegría, amanecida, animala, bebedera, bebendurria, bebentina, bebezón, beodez, bicha, borrachera, borrachez, cachicama, cachicamera, comemierda, curda, chupadera, dipsomanía, ebriedad, emboscá (da), embriaguez, juma, jumera, lambequicio, llorona, marimonda, melodía, mica, michera, molienda, mona, nota, paligrafía, pea, peíta, peón, pinta, pintonera, pisca, puerca, rasca, rascaciones, riscazón, rascota, rasquera, rasquita, tarantera, tomadera, tranca, trona, turca, voladora.

—Poeta usted sí que sabe —le responde Ochoa—. Usted es tan grande que si se llega a morir antes que yo, poeta, me voy a tomar siempre un trago doble. El mío y el suyo. Se lo juro.

–No se comprometa poeta —le contesta Bruno—. ¿Qué pasa si le diagnostican una cirrosis y le prohiben beberse su traguito?

–Nada poeta. Dejo de beberme mi traguito cotidiano, y me bebo nada más que el suyo…

–Poeta, usted no cree que aquí la gente está bebiendo mucho?

– Ya lo creo poeta. Hay muchos síntomas. Eso de que éste nos invite dizque a discutir la Reforma pero que si le cambiamos algo él no lo acepta, que la libertad de información es más perfecta sin el 337, que ahora habrá más democracia poque para llamar a referendos, consultivos y abrogatorios tenemos que conseguir más firmas y más votos, que los ministros del Ejecutivo pueden seguir siendo diputados del Legislativo, que hay que eliminar el Derecho de Autor, y el debido proceso en tiempos de excepción,... un verdadero barranco, poeta...

–¿Qué estarán bebiendo, poeta?... ¿Será mojito?... ¿Será Bacardí?... será un puyao pos-impuestos...

-- ¡!!Que vao ¡!! . Curda de 18, pura y carita ... curda en latín, en cantidades.... –¡Puro Delirium tremens, poeta!.

Miraron sus traguitos como quien mira al demonio. Se levantaron de sus bancos y se alejaron de la barra. Se devolvieron y se los terminaron de un solo “jalón”. Abandonaron La Nave y se dejaron arrastrar por la oscuridad, murmurando, hasta llegar a Las Acacias.

LAS MEJORES BARRAS DE NORTEAMERICA/ Esquire

BASTA CON HACER CLICK
EN EL TÍTULO (ARRIBA)


SI YO FUERA RICO/ Humberto Márquez

Si yo fuera rico…
Estaría feliz con el nuevo impuesto al lujo porque me reafirma como clase alta y me aleja categóricamente de la canalla. Nada como alejar para siempre la tentación de los nuevos ricos, de pertenecer a nuestros clubes y centros nocturnos privados, que nos resguardan del bullicio plebeyo de los restaurantes para todo público. Con el nuevo impuesto a ninguno de estos recién llegados se le ocurrirá portar por nuestros campos de golf, marinas o aeroclubes o la pista de equitación, que nos viene directamente de los reyes.


Si yo fuera pobre . Estaría muy triste porque si fuera a casar una hija, ya no podré hacer una gran fiesta con los mejores rones y escoceses, no podré ofrecerle un hotel de esos buenos en su primera noche nupcial. Si fuera clase media no entendería, en que mal momento se me ocurrió darle a probar a mi nieto Matías el caviar, como he venido curando el paladar de mis hijos y nietos, y ya estoy aterrado, cuando me diga que quiere mas de esas pelotitas que explotan, como ya las nombra.


Como no soy, ni pobre, ni medio, ni rico, como soy apenas un borracho conocido, que siempre será mejor que ser un alcohólico anónimo; me toca la terrible tarea de bregar por lo que todos están pensando y no se atreven a decir. Sinceramente me preocupa el espíritu represor que pugna por salir de esta revolución, que hasta ahora fue signada por el espíritu libertario. Pareciera que estuviésemos infiltrados por cuáqueros o talibanes gringos que no permiten fumar en sus restaurantes, ni ese delicioso placer de tomarse una cerveza caminando con una novia por la calle o beberlas jugando dominó en la esquina del barrio.


Lo jodido es que nadie podrá decir que estoy respirando por la herida de la tripa cañera, porque ahora ni bebo, o al menos cuando me atrevo para no desentonar, me da sueño el escocés mayor de edad, que es lo único que puedo tomar, por ahora. Así que si quieren, prohíbanlo de una vez para que el ron se entronice en su justo lugar, que le correspondía desde la campaña admirable, cuando Bolívar decía, si no mandan comida, no importa, en el camino resolvemos, pero si no me mandan las barricas de ron, con este frío del coño, se pierde la república.


Así que ni pendiente, porque yo ya me bebí en cuarenta años todo, absolutamente todo, lo que me tenía que beber. Y los pocos whiskies, que como los polvos me quedan, ya los tengo contados, y los rones con mi nombre que usaré solo en las pocas ocasiones especiales, que también, pocas me quedan; las tengo resueltas, a Dios gracias. Soy entonces, un interlocutor válido, por no ser parte interesada y por ser un revolucionario atento a cualquier desviación fiscalista, capitalista y pequeño burguesa, que propicie el coto cerrado de los pudientes y que me hiciera darle la razón a Douglas Bravo cuando dice que nuestra revolución se podría estar convirtiendo en clasista, capitalista y neoliberal.


A lo mejor es tarde, porque ni siquiera esperaron los seis meses que correspondían. No sé cual es el afán de Vielma Mora en empañar su hoja de servicios, a quién por cierto admiro, como uno de los grandes gerentes de esta revolución, pero ¡Coño, mano, se le pasó la mano!, a Usted, ni a su eficiencia, le hace falta esa vaina.


Cada vez que a nuestro comandante le pasan un strike represor o lo que es peor, cuando el mismo los lanza con su temible rabo de cochino, no me queda mas que pensar, que en una mañana de sol radiante despierte con la claridad que le caracteriza, para entender que toda represión capitalista debe ser execrada de esta revolución

lunes, 15 de octubre de 2007

DELIRIOS EN LA NAVE I / Pablo Antillano

La mujer de Bruno lo abandonó hace dos años. Lo acusó de alcohólico y se fue con el amante. Desde entonces no discute sino con la conserje, con los vecinos y con otro jubilado, el poeta Ricardo Ochoa. Se sientan los dos en el murito del edificio para tormento de la portuguesa que vive en la planta baja. Viven en Las Acacias, al norte de la Avenida Victoria, en un edificio bajo de sólida repostería neoclásica, forrado por una capa verde de vidrio molido. El pulido granito de las escaleras siempre huele a manzana verde y el viejo ascensor con reja de madera nunca funciona. Los vecinos les responden con un gélido silencio sus aguardientosos buenos días y los eluden por las tardes cuando regresan al enrejado. Cuando los botan se van para una tasquita en Los Chaguaramos, La Nave.

El debate de este par de desahuciados gira habitualmente en torno al descreimiento. El uno nunca cree en lo que el otro le dice. Una tarde bajó el poeta Ochoa muy aseado, con el cabello aplastado por el agua fresca y el aliento atenuado por una dosis de Listerine y le dijo: «Campeón, usted no sabe lo maravilloso que es levantarse sin ratón. La luz del Ávila luce maravillosa y se pueden escuchar con claridad los cantos del cristofué y el de las guacharacas. Este techo de flamboyanes asemeja las sombras amables del Paraíso Terrenal y el piso de hojas secas y cachitos parece un otoño de Praga. Se recupera el paladar. Se oye mejor. Todo se ve mejor…»

Y Bruno le respondió: «¿Poeta, esas no son cosas suyas... a usted quien le contó todo ese embuste…?». (CONTINUARA)

domingo, 14 de octubre de 2007

ASOMBROSA AUTORIDAD/ B. Probst Solomon / El País



http://www.dorislessing.org/

Tras un rimbombante elogio a En la carretera, de Kerouac, publicado hace exactamente 50 años (el de los beats era el único movimiento literario en el que las mujeres, a no ser que estuvieran locas, no podían desempeñar papel alguno y no podían heredar nada), fue un alivio despertar y descubrir que Doris Lessing había ganado el Premio Nobel de Literatura. Para poner las cosas en contexto, su novela de 1962 El cuaderno dorado, que trata de las dificultades de ser mujer y escritora, del psicoanálisis y las crisis mentales, del atractivo y los desencantos del comunismo, de las funciones del cuerpo femenino, del sexo y las novedades que el siglo XX trajo en las relaciones entre hombres y mujeres, a la vez que daba testimonio del mundo que la rodeaba, fue toda una innovación. Sylvia Plath, mucho más joven que ella, publicó (bajo seudónimo) La campana de cristal -sobre la crisis mental de una escritora- en 1963. Estas mujeres destacaron como fenómenos aislados en un paisaje vacío de escritoras.

Yo sabía lo que estaba ocurriendo en Inglaterra (por edad, estaba más cerca de Sylvia Plath) porque había publicado en Nueva York en 1960, y después en Londres, mi primera novela, Latidos en la gran ciudad, una especie de novela anti-beat sobre una chica que se suicida después de que la obligaran a someterse a un aborto legal. Al contrario que Simone de Beauvoir, cuyas opiniones muy anteriores en El segundo sexo eran menos pesimistas (se encontraba en la cumbre de su relación social con Sartre), todos estos libros fueron escritos por mujeres (incluida yo) ajenas al ámbito literario. Y ser mujer y escritora, en aquellos tiempos precarios, era buscar la inestabilidad. De ahí los temas depresivos.

Lo primero que me impresionó de El cuaderno dorado fue que los personajes realmente hablaban. Los intelectuales sonaban a intelectuales. La narrativa estadounidense tendía entonces a considerar que el estilo lo era todo, y frecuentemente los personajes sonaban como símbolos, o como idiotas monosilábicos; en la nouveau roman francesa sonaban a matemáticos en paro. A diferencia de Plath, Lessing no tenía una gran sensibilidad para el lenguaje; pero utilizaba la estructura con brillantez, y todos aprendimos nuevas técnicas del uso que hacía de cuatro cuadernos simultáneos, parte de los cuales aluden a su juventud en Zimbabue. Es interesante que Lessing, Isak Dinesen, Anais Nin, Marguerite Duras, Teresa de la Parra y Cristina Stead cambiaran de continente siendo jóvenes. Este tipo de desplazamientos pueden liberar una fuerza genérica, y la inclusión de las preocupaciones y la esencia del exilio no entiende de sexos. Este desplazamiento, este desarraigo, da a la obra de estas autoras, en especial a la de Lessing, una asombrosa autoridad.

Traducción de News Clips.

viernes, 12 de octubre de 2007

LA VIE EN ROSE


Apenas hace pocos días, el 10 de octubre (¿o fue el 9?) se cumplieron 45 años de la fecha en que se dice que sucumbió la gran EDITH PIAF. La duda existe pero la precisión es indiferente, porque, por definición y por pleonasmo, los inmortales no mueren. El 11 se anunció y también se habla que la noticia del fallecimiento provocó el de su gran amigo el cineasta JEAN COCTEAU. Años después, en la misma fecha, falleció su último amante, THÉO SARAPO, veintiún años menor, con quien había casado un año antes, curiosamente, también un 9 de octubre. A estos deudos habría que agregar a otros amantes, de uno y otro sexo, que tuvo en su corta vida: Aznavour, Marcel Cerdan, Marlon Brando, Yves Montand, Jo Moustaki, entre otros famosos, de una mano. De la otra, la también muy célebre: Marlene Dietrich.

¿Recuerdan, antiguos taberneros, cuando de muy jóvenes oían su primer gran éxito, de su propia autoría, La vie en rose? Seguro que si la escucharon, enlatada en aquellos discos de pasta que llamaron long plays, reproducida en algún piano bar caraqueño, o valenciano o maracucho que ya entonces eran para viejos. Después, mucho después, obtuvo otro gran éxito con Non, je ne regrette rien. Para recordar, para oír de nuevo esta última, entren en: http://www.fulanamente.com/ y después de omitir algunas fruslerías que la anteceden en la página, disfrútenla. ¡Los inmortales no mueren!

Edith Piaf


miércoles, 10 de octubre de 2007

DE TORINO VIENE EL CINZANO ::














Han pasado 250 años desde que los hermanos Cinzano, hacia 1767 fundaron una pequeña tienda de vinos en Turín, que sigue siendo la cuna del vermouth ―alli
también se elabora el MARTINI & ROSSI―. El establecimiento no se sabe si exista, pero el vermouth marca CINZANO sí. Los librebebedores ‘duros’ de esta BARRA apreciamos la versión blanca apenas como un ‘aromatizador’ del MARTINI DRY que tan amado era por algunos de nuestros emblemas: BUÑUEL … HEMINGWAY. Hay quien legítimamente le da otro uso.

Las estampas diseñadas por el pintor italiano Selwyn Senatori corresponden a las etiquetas de los 3 vasos de colección que ha puesto en circulación la empresa. ¡CIN! ¡CIN! ¿Quieren saber más?: www.cinzano.com/eng/launch


EL «NO-DO» DE LOS YANKEES DE NEW YORK/ Gustavo Méndez

el Bombo de Bob Abreu que no pudimos ver

Anoche (la noche del lunes 8) estaba en una barra de Las Mercedes, rodeado de pantallas ‘plasma’ de donde surgían las imágenes correspondientes al juego CLEVELAND-YANKEES. No se si lo que diré sea válido para todos los venezolanos, pero una muy amplia mayoría de los que conozco, es decir, los ‘barrosos’, suelen ser fanáticos o partidarios de los equipos exitosos: LEONES DE CARACAS, REAL MADRID, BARCELONA, YANKEES DE NEW YORK, etc. Por tanto, todos los que estaban allí (menos yo, aclaro) esperaban el batazo que acercara a los Yankees.

Como una suerte de metáfora de la ineptitud y de la propensión a entrometerse en la diversión de la gente, hacia el final del juego, cuando bateaba nuestro BOB ABREU por los Yankees y tenía oportunidad de acercarlos en el marcador, hizo contacto imperfecto y levantó lo que Beto Perdomo quiso llamar un ‘bombo’, cuya dirección era incierta, parecía dudar entre las tribunas y el terreno de juego. Justo en ese instante, mientras la pelota titubeaba en el aire, la imagen fue sustituida por el inefable caballo de las cadenas presidenciales, sin que pudiéramos enterarnos sobre el destino final de la bola.

Un español que acompañaba en la barra, republicano, izquierdista, ‘rojo-rojito’, fue el primero que estalló en indignación. Recordó como en los tiempos de ese otro Caudillo, FRANCISCO FRANCO, era obligatorio ver un noticiero que llamaban «NO-DO» —acrónimo de «Noticiero Documental»—, en el que se contaban más con imágenes que con palabras —aquél Caudillo no era tan hablachento—, las realizaciones y avances del gobierno. No podía entender el compañero de barra como un sistema de información y propaganda podía ser tan chapucero como para frustrar la posibilidad de los Yankees por el galope de un caballito. —“Por más que mire hacia la izquierda”, bramó.

Por no meterme en más problemas, no relataré todo lo que dijo sobre el acto mismo que luego empezó a televisarse: entre batas blancas, un homenaje al médico argentino aquél que para ‘liberar a la humanidad’ y construir al ‘hombre nuevo’ transitó el camino que lo condujo a la muerte, hace unos 40 años. —“Los que creemos en la vida siempre le ganamos a los que pretenden la muerte”, dijo mi amigo español antes de irse sin pagar.



domingo, 7 de octubre de 2007

EL ABOMINABLE MONDONGO DE MANUEL ALFREDO/ Crónicas Barsianas de Raúl Fuentes

"Cómo buen borracho, sobreviví a fuerza de mondongo"

Gustavo Méndez
Memorias de un cojedeño intransigente

Dos acontecimientos recientes motivan estas líneas. El primero, la incomprensible disposición de nuestras autoridades alimentarias de hacerse con un registro en el Libro Guiness de records, a través de un descomunal sancocho que, según me han dicho, terminó siendo rojizo y desabrido consomé. El segundo, unas declaraciones de Armando Scannone, en las cuales manifestaba su orgullo y satisfacción por el hecho de que, para celebrar los 25 años del libro Mi cocina, se habría de servir mondongo en el Restaurante Le Gourmet.

Respecto al primero de los eventos, la búsqueda de notoriedad internacional por mediación del mega sancocho, fue tan ampliamente publicitada su elaboración y tales las expectativas generadas por la promoción de su masiva degustación que, cuando nos enteramos de la pobreza del producto resultante, salio a colación entre algunos sobrevivientes de la República del Este el tema de otro condumio memorablemente y largamente anunciado, Se trata del mondongo con el cual un asiduo visitante de los predios republicanos estuvo por meses amenazando a Manuel Alfredo Rodríguez, entonces Presidente Plenipotenciario de dicha república. Fue tal su vehemencia y tantas las virtudes que atribuyó al potaje preparado con religiosa puntualidad todos los domingos por su progenitora, que Manuel Alfredo sucumbió a la tentación, aceptó la invitación del insistente tertuliano y consintió en acompañarle a su modesta residencia de un de los tantos barrios marginales de la capital..

Recuerdo con claridad ese domingo, pues estábamos reunidos en el desaparecido Camilo’s y festejábamos que, para sorpresa de todos los allí reunidos, hubiésemos no sólo acertado los seis caballos ganadores en un cuadro de ciegos, sino que, además, podíamos hacernos con unos sesenta mil bolívares (unos 12 mil dólares, entonces). Era tal el alborozo que el arribo de Manuel Alfredo casi pasa desapercibido, cosa por lo demás prácticamente imposible si nos ponemos a ver que nuestro héroe medía casi dos metros y pesaba unos cuantos quintales. Llegó acompañado con algunos miembros de su gabinete que también habían participado del ágape.

¿Qué tal el mondongo?- preguntó alguien. Todos miramos con atención a Manuel Alfredo. Pendientes de su respuesta, no esperábamos una reacción como la que se produjo, Ante la pregunta, levantó la mano derecha y la dejó caer con fuerza sobre la mesa. Cuatro veces, para ser exactos. Cuatro veces para subrayar cada sílaba que modulaba su vozarrón:

- ¡ A-bo- mi-na-blesencillamente, abominable!-

Comenzaban las risas, cuando uno de sus ministros acotó:

- Pero, te comiste dos platos

Abrió aún más los ojos, Manuel Alfredo y respondió sin pestañar:

- Elemental cortesía con una anciana que se toma tanto trabajo para elaborar esa bazofia:-

Tal vez la abominación no sea aquel mondongo. Quizá lo abominable sea la suma de todos los mondongos que en la vida han sido… o el mondongo en sí. No en balde, mondongo es sinónimo de adefesio. No obstante, se trata de un plato emblemático. Como la hallaca convoca al Edipo que llevamos dentro. Por eso nos referimos a él con hipócrita nostalgia. Sin embargo, por los tiempos en que ocurrió la anécdota referida, supimos de un mondongo notable. En aquella época - época gloriosa de la IV República – las noches comenzaban al mediodía, tal vez en el Bar B. Q., y se prolongaban hasta amanecer seguramente cabeceando sobre una sopa de cebolla en el Broadway. Sopa de cebolla, huevos rancheros y arroz frito que comíamos porque estábamos borrachos. Sobrios, aquellas viandas eran incomibles. Pero borrachos comíamos lo que fuera. Por esta razón, creo, florecían las areperas con su oferta de hervidos, sancochos y nervioso, que era la otra forma de denominar a la sopa mondongo (a veces me pregunto si ésta se hace sólo con panza o si se le pone también algo del bonete, del libro y del cuajar). Pero hacíamos referencia a la notoriedad de cierto mondongo: uno que se conseguía por los lados de Petare y aspiraba al estrellato Era excepcional, porque había comenzado a cocinarse en 1958, a raíz de la caída de la dictadura, precisamente como acto celebratorio del derrocamiento, y se mantenía día y noche a fuego lento sobre un enorme fogón, bajo un toldo que lo protegía de la intemperie.. Vecinos y viandantes se servían de él, pero contribuían con su mantenimiento aportando ingredientes para su enriquecimiento. Algo de verdura, uno. Un trozo de panza, otro. Una bola de masa el de más allá. En fin, con el aporte y la celosa vigilancia y el concurso pleno del colectivo, aquel mondongo que pasó a ser perpetuo se hizo célebre los habitantes de la nocturnidad, quienes, como Scannone, habrían querido un sitial de honor para el histórico y monumental plato petareño. Un mondongo pensado para la eternidad y que es justamente añorado, más que recordado, por quienes supimos de aquel calamitoso domingo de Manuel Alfredo Rodríguez.









Fotografía de Manuel Alfredo Rodríguez, Presidente Plenipotenciario de la República del Este y de Megasancocho Guiness cortesía del Diario El Nacional.


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